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martes, 10 de enero de 2017

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal a 39 años de su asesinato.

En honor al màrtir de las libertades publicas,Dr Pedro Joaquìn Chamorro Cardenal, en su 39 aniversario de su asesinato, reproducimos algunos de sus escritos y semblanza de su pluma y pensamiento. 

“Nicaragua volverá a ser República”. El lema parece fascinar a Pedro Joaquín Chamorro Barrios, su hijo quien lo analiza en dos tiempos. Primero, república, del griego “cosa pública” y “no privada”. “Nicaragua es una cosa privada, de una familia.

Su propio Ejército, su propia Policía, los negocios entre familias”, explica. Y lo segundo: la palabra “volverá”. “Volverá, porque quiere decir que un día lo fue. Lo más parecido fue esa época de los 30 años conservadores”, expresa el quinto Pedro Joaquín Chamorro del linaje que comenzó en el siglo XIX.

“ Mientras haya una máquina de escribir, un papel, un micrófono, una plaza pública, un balcón o espacio para hablar aunque sea en la celda de una cárcel, seguiremos denunciando a los inmorales, especialmente cuando trafican con la necesidad social de los más pobres. Esa es la razón principal de nuestra existencia, como hombres, como periodistas y como ciudadanos” .

En diciembre de 1974 Pedro Joaquín Chamorro (padre) fundó la Unión Democrática de Liberación (Udel), uniendo a diversos partidos políticos y sindicales para organizarse frente a la dictadura somocista.

En Udel había conservadores, liberales, socialcristianos, socialistas… Todos tenían voz y voto para establecerse contra el régimen. Incluso, y aquí hay dos versiones, el doctor Chamorro tenía cierta relación con el Frente Sandinista.

De hecho, se sabe que planeaba reunirse con una comitiva del Grupo de los Doce (intelectuales, empresarios sacerdotes y civiles que apoyaban al Frente) de la tendencia tercerista del Frente. Incluso firmó un libro a Sergio Ramírez Mercado, quien encabezaba a Los Doce.

Para su hija Claudia, los 10 de enero son cada vez más duros. Lo dice por el presente de Nicaragua. Cree que nada ha cambiado desde los años en que su padre luchaba por la democracia, la alternabilidad, la no reelección, la separación de poderes, la institucionalidad.

Mientras anda por su casa, recordando a través de cuadros lo que dejó su padre en la historia de Nicaragua, se distrae con una Biblia que descansa sobre una mesa de vidrio en la terraza. Es la Biblia del doctor.

Ella la pidió después de su asesinato y nunca cambió de lugar el marcapáginas. Pedro Joaquín Chamorro tenía el libro sagrado abierto en el salmo 108. 6-13. Era como una premonición, que rezaba: “Plegaria pidiendo ayuda contra el enemigo”.
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal estaba en la mira de muchas personas. Se había convertido en la cara de la oposición al somocismo y a través de LA PRENSA denunciaba los actos de corrupción de Somoza y sus allegados.

“El asesinato de Chamorro provocó estallidos de violencia contra la Guardia Nacional” y las propiedades de la familia Somoza, a quien se le achacaba de estar detrás de los asesinos que estaban siendo juzgados”, relata Medina en su libro.  El mismo día de su muerte, por ejemplo, manifestantes con fotografías del periodista quemaron el edificio de Plasmaféresis, una empresa que compraba sangre a los borrachos y a los mendigos en la que el cubano-americano Pedro Ramos era socio de Somoza, lo cual había sido denunciado en LA PRENSA.

Sin embargo, el asesinato del director de LA PRENSA, narra Medina, “se convirtió en el detonante de la insurrección del pueblo nicaragüense que masivamente apoyó al Frente Sandinista hasta el derrocamiento de la dictadura el 19 de julio de 1979”, lo cual ha sido utilizado para acusar al Frente Sandinista de estar tras el crimen.

¿Quién mato a PJCh?  “Hay mucha gente que cree que fue lo que más les ayudó (a los sandinistas), porque logró que un sector de la sociedad que no quería involucrarse con ellos los viera como el principal vehículo para deshacerse del gobierno liberal. Anastasio Somoza Portocarrero, “El Chigüín”.

“A nadie de la familia se le ocurrió pensar que no había sido un complot en el seno del régimen somocista. Aun siendo anti-Ortega, en la actualidad FSLN, sería una gran injusticia histórica, una distorsión bestial, tratar de culpar al
FSLN por la muerte de Pedro Joaquín Chamorro”. Edmundo Jarquín, revista Magazine 2008.

“Yo creo que los que tuvieron más que ver con la muerte de él fueron los sandinistas. Esos eran los que ganaron por la muerte de él. Pero no les gusta que les digan, pero así fue. Pedro Ramos le había escrito una carta (a Jaime Chamorro Cardenal), le juraba que no había sido él. Que no había tenido nada que ver con esa muerte”. Ana Chamorro Cardenal, hermana menor de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

El Estado era una de las constantes en sus editoriales. Su concepción podría resumirse en un estado soberano, independiente, de bienestar social, con fuerte inversión en las áreas sensibles de la economía, propiciador del bienestar de las mayorías y defensor de los intereses nacionales. Todo lo contrario a lo que se proclamaría después como el ideal: el desmantelamiento del estado a favor de una inversión extranjera en casi nada comprometida con el país.

Quienes administraban las instituciones del Estado, en consecuencia, eran foco de su atención periodística. A Pedro Joaquín le correspondió desarrollar lo mejor de su labor informativa y también política en un momento histórico cuando el funcionariado era más bien un grupo de militantes partidarios que usualmente se comportaban como centinelas de los intereses estratégicos de la familia Somoza en el Estado.

La ética constituye uno de los aspectos más sensibles que marcan de manera determinante el pensamiento de Pedro Joaquín. Era un practicante de la ética militante pues para él no debía existir distancia alguna entre lo que se decía y lo que se practicaba. Aun a costa de la propia seguridad personal, algo que supo estaba en juego desde que tomó las riendas del diario. Las amenazas fueron constantes, las presiones fueron permanentes.

La ética de Pedro Joaquín era la ética de la verdad, que requiere de información para tornarse en carne. Desde siempre se ocupó en demandar acceso irrestricto a la información del interés público, adelantándose con ello casi medio siglo a la demanda de una Ley de Acceso Ciudadano a la Información Pública. En aquella Nicaragua se confundían permanentemente los intereses politicos con los partidarios, religiosos, empresariales y hasta familiares en la gestión del Estado.

Criticaba también la posición oficiosa asumida por la mayoría de corresponsales que agencias y medios internacionales destacaban en países como Nicaragua, desde donde se despachaban diariamente miles de palabras, que casi siempre reflejaban el punto de vista gubernamental, los criterios de un gobierno no democrático.

Las tasas de analfabetismo eran rampantes, algo que los Somoza jamás se preocuparon por erradicar y que movió a La Prensa a convertirse en promotora de la alfabetización. Además de considerarlo un derecho humano, Pedro Joaquín sabía que el poder de las letras seria capaz de lograr muchas cosas, sobre todo permitirle a los otrora iletrados romper con el odioso círculo de la pobreza material y espiritual.

La "pana del mercado", a como llamaban en La Prensa a la canasta básica, era una fibra que alteraba los nervios de los gobernantes cuando se abordaba en un punzante editorial o desde un reportaje que mostraba las deficiencias nutricionales de los mineros, de los mercaderes o de las niñas del campo. La propuesta de La Prensa de entonces sigue siendo similar a otras que se han esgrimido en años posteriores: evitar que continúen aumentando de precio los productos de la "pana del mercado".

Es decir, no dejar al Mercado a su libre albedrío. Sobre todo cuando se sabe que la mayoría de aumentos más bien han tenido que ver con posiciones especulativas de las fuerzas de un mercado al que al gobierno le ha temblado el pulso para frenar en beneficio de las mayorías.

Tal cultura en propiciada por la falta de un liderazgo empresarial con agallas y la ausencia de una oposición política verdadera, coherente, creíble, con estatura moral.  Pedro Joaquín denunció tal cultura y llegó a cuestionar al gobierno de turno y a los líderes de la empresa privada, que poco o nada decían, sobre la voracidad empresarial de la familia Somoza y por la forma cómo se negociaba la deuda externa del país, datos que eran ocultados y negados por el Banco Central de Nicaragua y que, según él, "está obligado a dar siempre que se le pidan porque no puede ser secreto un negocio que se hace con el crédito de la nación, con el dinero de todos los nicaragüenses".

Su tesis es que Nicaragua debía rebelarse a la tiranía que evitaba las libertades, la democracia, la justicia social y el bienestar social y espiritual
de las mayorías. Todos esos movimientos, fuesen militares o cívicos, terminaron en el fracaso en el corto plazo pero abonaron al proceso de erosión del régimen dictatorial de los Somoza a lo largo de tres décadas.

Todo lo anterior sirve para ilustrar cuánto Pedro Joaquín creía en el enorme poder pedagógico de la prensa. En una sociedad escasa en instituciones democráticas y creíbles, el rol de organizador y movilizador tuvo que desarrollarlo desde el diario que le tocó dirigir.

Después asumiría una postura definitiva. Asumió a plenitud los principios democráticos. Fielcreyente de esta concepción comprometió su lucha a favor de las libertades públicas. Pedro jamás delimitó su acción solamente a favor de la libertad de expresión. Estaba convencido que frente a la dinastía somocista el combate debía ser en todos los órdenes.

También sabía y fue consecuente que las demás libertades: libertad de movilización, libertad de organización únicamente podían alcanzarse en un país sometido por la satrapía, mediante una efectiva libertad de expresión. A eso se debió que siempre proclamase que esta libertad era la base de las demás libertades.

Pedro Joaquín denunció siempre lo que dio en llamar "inverosímiles", el conjunto de negocios irregulares e ilegales de los poderosos del régimen, amparados en la impunidad que el sistema les garantizaba. El término procuraba maximizar la dimensión de aquellas operaciones realizadas bajo las sombras de un poder cuasi omnímodo, sobre todo después del terremoto de 1972.

Pedro Joaquín concebía al pueblo conformado por distintas expresiones: el pequeño y mediano empresario que trabajaba por el país, el campesino, el líder sindical, la gente de la junta comunitaria, la gente que reclama un mejor nivel de vida y que no encontraba la respuesta debida de las autoridades.
Para Pedro Joaquín Chamorro, era el pueblo. 

Estaba convencido que el pueblo, ya que participaba en la creación de la riqueza del país también debería tener el derecho de gozar de ella en forma equitativa. La razón de ser del pueblo, decía, era ser un componente activo que daba vida a Nicaragua,
era ser la armazón que erige el edificio de lo que el país

La sistematicidad en la denuncia de desfalcos ocurridos en la gestión pública, algo crónico en los sucesivos gobiernos del país, obligaron al régimen de los Somoza a anunciar que removerían y sancionarían a los funcionarios corruptos. Igual se podría decir sobre la forma cómo se mostró, en forma veraz y descarnada, las formas de hacer política en Nicaragua, con la intención de que el electorado supiera que esperar de esos partidos políticos y sus dirigentes.

Tarde o temprano la sociedad nos dará la razón, algún día se hará evidente que la defensa del particular ante los abusos de otros particulares, tolerados por una organización deficiente, debe ser fuerte, vigorosa aunque haya padecimientos, molestias, y demandas basadas en principios legales que no son hechos para establecer una verdadera justicia sino para tener una espada pendiente sobre la cabeza de los que levantan su ánimo por encima de las conveniencias y de los intereses económicos creados en la vida diaria.

Criterio de La Prensa en lo que respecta a la penetración comunista en el continente, la cual debe ser combatida a base de ideas cristianas y democráticas sobre la justicia social. Ha orientado a la ciudadanía sobre la verdadera posición que debe adoptar el hombre honrado frente al destructor comunismo ruso, cuya base es el ateísmo.

Campaña de La Prensa a favor de la educación cristiana en las escuelas. Ha despertado un hondo sentimiento en contra de la enseñanza laica, que quieren establecer en la Constitución, y que es la base más firme en que pueden apoyarse las tendencias filosóficas marxistas.  Para que los periodistas orienten a la opinión pública, es necesario que estén al margen de los grupos políticos y que digan la verdad, aunque ésta sea dura y cruel.

Sobre los desamparados. Nuestro deseo es perseguir el pensamiento de esos señores de cualquier modo; que vean lo que sucede, que sientan la verdad de nuestro pueblo, que toquen lo que no quieren tocar, pues cierran los ojos en la calle a estas escenas, y transitan sólo los caminos adornados, limpios y fáciles.  Esas publicaciones son dedicadas especialmente a los egoístas, a los duros de corazón que mienten deliberadamente y apoyándose en la falsedad de sus palabras no intentan el mejoramiento de la Asistencia Social.
 ¿Será justo que muera un niño en la calle?

El cultivo del periodismo en Nicaragua, ha marcado muchas épocas y diferentes aspectos, hasta llegar a la presente, en que además de estar bastante cercano a una mediana técnica, ha logrado en muchos de sus exponentes completa independencia respecto de las facciones políticas.

Pero el Día del Periodista —decíamos— encuentra a los periodistas divididos, como todo en este país, y especialmente entre quienes son auténticos, independientes, equivocados o no, pero rectos en la persecución de la verdad, y los otros, lo que se hacen llamar periodistas con el único y exclusivo objeto de medrar.

Es digno de mención recordar que en este día, la Asociación de Periodistas Profesionales, recordó la existencia de una amenaza latente a la libertad de expresión. Los otros se dedicaron a los festejos, y todo porque para
ellos la libertad no tiene sentido, pues precisamente laboran para que se acabe la libertad de expresión, y por supuesto para que nunca existan las demás libertades.

Pero eso no importa. Pueden estar seguros los nicaragüenses de que siempre habrá periodistas dispuestos a continuar luchando por mantener su derecho, a expresarse libremente, y a estar informados de la verdad y a tener acceso a los órganos de información, con el objeto de presentar sus reclamos y angustias a través de las publicaciones libres.

Ni violencia extrema ni pactismo, sino una solución decente en donde no hayan entregas ni intrigas basadas en pequeñeces, sino alternativas de altura, que permitan la reestructuración del país, basada en un cambio de mentalidad y de sistemas, exigido por nuestro tiempo en relación al universo actual, y por los sufrimientos y necesidades de la Nicaragua que vivimos en los presentes días.

Era defensora de los derechos de la empresa privada, sobre todo cuando eran atropellados mediante la competencia desleal, el contrabando realizado por funcionarios y amigos del régimen, la manipulación amañada de las licitaciones, el uso del fisco como un sistema de premios y castigos, el chantaje político o el establecimiento de monopolios que afectaban no solo al empresario sino también a los usuarios. Tal posición informativa
no era gratuita. La voracidad de los Somoza nunca conoció límites.

Llegaron a administrar el país como una hacienda familiar,  en la que cada rubro de la economía conocía de su presencia. Así, cuando no controlaban el rubro —algo que sí lograron con la aviación comercial y la marina mercante, se aseguraban condiciones especialmente ventajosas para sus empresas mediante el uso privilegiado de la información, el agenciarse las licitaciones
a cualquier costo, la concesión de financiamientos irregulares provenientes del erario y la adquisición de importantes bienes a precio de guate mojado.

Soy ciudadano de un país pequeño, en donde el pueblo vive siempre esperanzado en que su lucha y su tragedia, sean tomadas a cabalidad y con cariño por la prensa de América. No hay nada que anime más al que se siente aplastado por la tiranía, que saber cómo tiene amigos que difunden a los cuatro vientos de América, la verdad de su lucha y el valor de sus esfuerzos.

La prensa libre de América, debe de tomar más interés en los de los problemas pueblos sometidos, cuando ellos se agrupan en naciones peque-ñas.  El hecho de que Nicaragua tenga solamente un millón doscientos mil habitantes, no es suficiente motivo para que su problema no atraiga la atención de la prensa americana con la misma anchura que el problema polaco, o el húngaro. Proporcionalmente al número de habitantes, las matanzas habidas en mi tierra han sido a veces superiores a las habidas en Europa.

En los lugares donde sólo se reconoce un sistema de valores, como ocurre, por ejemplo en las sociedades totalitarias, teocráticas o monolíticas, el interés público será la expresión de ese sistema de valores. Podrá ser el establecimiento del reino de Dios en la tierra, o el triunfo final del comunismo, porque existe una identificación definida entre el único valor que persigue esa sociedad y el supuesto interés de sus componentes.

Sin embargo, en las naciones donde se forma una sociedad de las llamadas pluralistas, que permiten a la gente profesar religiones distintas, sustentar diversas convicciones filosóficas y aún valores contradictorios, pero capaces de producir controversias y diálogo dentro del sistema, siempre existirá una resultante es un coeficiente, un objetivo esencial y general, que es el verdadero "interés público".

Los dictadores se arrogan, generalmente el derecho de decidir qué cosa es el "interés público" y en muchas ocasiones lo hacen a nombre del pueblo, como también las grandes plutocracias, a veces dueñas de los medios de comunicación colectiva, disfrazan sus propios intereses con el mismo socorrido título del "interés público". Pero ninguno de estos dos extremos puede ser aceptable a la razón y la libertad humanas.



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