Desde Nicaragua,cuna de Rubén Darío transmite "La Nica" la Radio de Nicaragua.:GRACIAS POR ESTAR EN SINTONIA!!!

TITULARES

lunes, 8 de mayo de 2017

¿Por qué Maduro se saca de la manga una nueva Constitución?

Por Carlos Alberto Montaner. FIRMAS PRESS- Tiene cuatro objetivos seguramente recomendados por los fogueados operadores políticos cubanos.

• Ganar tiempo.  • Terminar con las manifestaciones de rechazo  en las calles de todo el país. • Fragmentar a la  oposición entre pactistas e insurgentes. • Refundar el Estado para eliminar todos los vestigios de democracia liberal enquistados en la Constitución de 1999.

Maduro cree que necesita tiempo para mejorar su imagen. Sigue cayendo  en  todas  las encuestas. La última, la de Hercon,  apenas le confiere un 10.9 por ciento de respaldo popular. El dato es importante, pero no determina quién mandará. Cuando Lenin se hizo con el poder en Rusia apenas contaba con 50,000 militantes duros para una población de más de cien millones. 

Los mencheviques cuadruplicaban ese número. Lenin los barrió. Maduro sueña, además, con que un golpe de suerte (una guerra contra Irán, por ejemplo) aumente los precios del barril de petróleo a más de cien dólares.

Las  protestas callejeras han durado demasiado y los jóvenes opositores se envalentonan en lugar de acobardarse. Llevan más  de  un  mes  en  las  calles.  Las  de la “primavera árabe” fueron más breves y triunfaron. Los venezolanos ya van por 35 muertos y los muchachos han aprendido a luchar contra los carros de combate. 

Entre los cócteles Molotov y los botes de pintura para “cegar” los vidrios blindados de las tanquetas, ya saben cómo enfrentarse a esos mortíferos enemigos. Tal vez lo aprendieron, sin saberlo, de la antisoviética revuelta húngara de 1956.
Maduro  (y los expertos cubanos) saben que para ellos es vital que la oposición no se una. La infiltran. Siembran calumnias. Dispersan rumores. Construyen falsos líderes. 

Las redes sociales, que sirven para congregar a los opositores, también son útiles para disgregarlos. La contrainteligencia posee  agentes muy diestros en esas labores. Trabajan  incansablemente. Cuentan con unidades especiales dedicadas  a  estos menesteres. Controlar a las sociedades es un arte nauseabundo que ellos conocen. No saben cómo producir bienes y servicios, y mucho menos administrar decentemente, pero conjugan como nadie los verbos “dominar” y “castigar”.

El Estado se funda o refunda con una Constitución. La ley de  leyes puede ser la expresión de la soberanía popular o el instrumento del grupo dominante. La de 1999 incluía elementos contradictorios, como la separación de poderes o ese artículo 350 que admite la rebelión cuando el Gobierno vulnera los principios democráticos. Todo  esto  es  muy  peligroso para Maduro. Para establecer un régimen realmente socialista el chavismo  tiene que liquidar ese texto.

Pero tampoco puede decir a las claras cuál es su propósito. El modelo es la Constitución estalinista  de 1936. Deben introducir  derechos económicos (trabajo, vivienda digna, alimentación adecuada y otros cantos de sirena), junto a las libertades fundamentales que todos conocemos (reunión, expresión etcétera).

Pero “cualquier legislación o conducta estarán subordinadas” a  los fines del Estado socialista, a los principios bolivarianos o a la fórmula deliberadamente vaga que se les ocurra. Ese  es  el lenguaje. Mientras  más vaporoso mejor será para los jueces militantes que tendrán que aplastar a los ciudadanos bajo el peso de sentencias draconianas.

¿Cómo pueden los chavistas imponer esas normas con un 80 por ciento del país en contra? A otra escala, ya lo hicieron en 1999. Sacaron el 52 por ciento de los votos e  instalaron al 95 por ciento de los constituyentistas.

Maduro se propone imponer a la mayor parte de los redactores obviando el sufragio universal y sustituyéndolo por la selección corporativista. Elegirán a dedo a los representantes del campesinado, del proletariado y de las otras invenciones que necesiten. 

En la España fascista del franquismo, las “Cortes”, como se le llamaba al Parlamento,  estaban integradas por tercios: el familiar, el sindical y el municipal. Y no  tenían la facultad de legislar libremente, sino se limitaban a refrendar las normas pautadas en los Consejos de Ministros presididos por el Caudillo. A ese  proceso  le  llamaban  “democracia  orgánica”.

Lo que está claro de las intenciones de Maduro es que no está dispuesto a entregar el poder bajo ninguna circunstancia. “Los  cubanos” no se lo permitirían. Raúl Castro se propone pelear  hasta el último chavista. Para la dictadura de La Habana también es de vida o muerte.



Acerca de " "

LA NICA LA RADIO DE NICARAGUA ES PARTE DEL SERVICIO NICARAGUENSE DE NOTICIAS (SNN)

Publicar un comentario

Comentarios en Facebook

 
Copyright © 2011-2016 (SNN)
Design by SNN | Distributed by Servicio Nicaragüense de Noticias .