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miércoles, 7 de junio de 2017

Empresarios aplauden a Ortega en evento Aaccla. Nadie se atreviò a cuestionar al mandatario.

Tomado de Confidencial - En silencio y de pie, los asistentes a la conferencia anual de la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas de América Latina y el Caribe (Aaccla, por sus siglas en inglés), recibieron la noche del lunes, al presidente designado Daniel Ortega para la clausura del evento, estallando en un aplauso cerrado. 

Ortega como es su costumbre, llegó con una hora y quince minutos de retraso, según el programa oficial, y recorrió mesa por mesa el salón del Hotel Intercontinental de Metrocentro, acompañado por el presidente de Amcham, Alvaro Rodríguez. El mandatario sonriente estrechó, uno a uno, las manos de los asistentes, mientras solo se escuchaba el ruido de los flashes de las cámaras, algunas risas efusivas y uno que otro beso sonoro.

En el salón, Ortega saludó a decenas de empresarios nicaragüenses, a los representantes de las cámaras empresariales, a la delegación del gobierno estadounidense, y a la embajadora de ese país, Laura Dogu, e incluso su antiguo rival político y excandidato a la Presidencia, Eduardo Montealegre, quien ahora afirma estar retirado de la política. 

Otros, como José Antonio Alvarado, actual presidente del Parlacen, caminaron a grandes zancadas,  para tomarse una foto con Ortega, acompañado de sus familiares y miembros de su bufete de abogados. Trece minutos después de su entrada al salón, Ortega subió a la tarima principal, integrada por el presidente de Amcham, los directivos internacionales de Aaccla, y el presidente del Cosep, José Adán Aguerri, y empezó su intervención afirmando que su discurso ya lo había dado durante su recorrido. “Valen más esos apretones de mano, que un millón de palabras”, dijo antes de disertar durante media hora sobre el modelo de “alianzas y consensos” con el sector privado nicaragüense.

El caudillo Sandinista, siete veces candidato presidencial, cuatro veces presidente y aliado incondicional del Alba que encabeza el régimen de Nicolás Maduro, saludó por su nombre al exsecretario de Comercio de Estados Unidos en la administración de George W. Bush, Carlos Gutiérrez. Sin brindar detalle de cómo, Ortega dijo que ahora han llegado a tener una relación constructiva, después de haber tenido varios “encontronazos”. 

Luego, recordó que en la década de los ochenta, durante el primer gobierno sandinista y la guerra contrarrevolucionaria, las delegaciones de su gobierno y de la Contra “no podíamos estar frente a frente”, “era imposible reunirse cara a cara”, e incluso —añadió— se decía que “no podíamos respirar el mismo aire”. 

Como ejemplo de reconciliación, Ortega citó su anécdota personal con el exbanquero y miembro del directorio de la Contrarrevolución, Jaime Morales Carazo, de quien omitió recordar que también fue su vicepresidente, entre 2007 y 2012.   “Aquí está Jaime Morales Carazo… su casa es mi casa”, dijo Ortega sonriendo. 

Se refería a su residencia en el reparto El Carmen, ocupada por Ortega y su familia después del triunfo de la revolución, sin importar los reclamos de su propietario desde 1990 hasta que en 2006, cuando en la víspera de la campaña electoral negociaron un acuerdo, cuyos términos permanecen en secreto, y luego Morales fue anunciado como su compañero de fórmula. En el salón, los empresarios reaccionaron con risas nerviosas, algunos murmullos y aplausos.

En su intervención, Ortega  aseguró que las principales amenazas en la región son el narcotráfico y el crimen organizado, “que persiguen tomarse las comunidades, las instituciones, el Estado”, y exaltó los niveles de seguridad pública que existen en Nicaragua. También justificó que “ahora toca” negociar con los organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Hay que adoptar determinadas medidas que exigen aporte de diferentes sectores de la sociedad nicaragüense”. 

“¿Qué nos llevó a esta práctica (del modelo con el sector privado)? El convencimiento que había que alcanzar la paz por el bien de Nicaragua, que había que avanzar en la reconciliación y de ahí salió este modelo, que incluso tiene rango constitucional”, sostuvo.

Al describir el “modelo”, Ortega explicó que ahora las leyes se negocian con los empresarios y los banqueros, que antes eran tomados por sorpresa por los presidentes que las mandaban al Parlamento.  El resultado de esta “unidad de empresarios, trabajadores y gobierno”, es que ahora Nicaragua es un polo de atracción de inversiones, y por eso ustedes están aquí, dijo. Pero en su relato, Ortega no mencionó nada sobre la corrupción pública o la crisis del sistema de Seguridad Social. 

Tampoco mencionó las palabras “democracia” o “Estado de Derecho”, que son demandas permanentes que diferentes sectores mantienen sobre su administración, ni se refirió al megaproyecto del Canal Interoceánico, megaproyecto insignia de su gobierno, anunciado hace cuatro años, pero sin obras a la vista.

En el encuentro también participaron empresarios e inversionistas nicaragüenses, ministros y asesores presidenciales del gobierno de Ortega, una delegación del Departamento de Comercio de Estados Unidos y la embajadora de ese país, Laura Dogu. La diplomática calificó el discurso de Ortega como “muy importante” y señaló que “el modelo de Nicaragua, con ese acuerdo entre el gobierno, el sector privado y los trabajadores, es algo muy especial, es algo muy distinto”.

Dogu valoró que “cuando un presidente habla directamente a los empresarios de la región puede mandar un mensaje directo a ellos: que Nicaragua está abierto para la inversión, dispuesto a trabajar por el bien conjunto con los principales (representantes) de los trabajadores y el sector privado y creo que fue un mensaje muy claro”.

Sin embargo, señaló que “también necesitamos seguir impulsando la inversión de empresas extranjeras y ellos están enfocados en el Estado de Derecho aquí y no solamente en seguridad física (ciudadana), sino también en seguridad jurídica”. “Fue un discurso bastante sincero. Nuestros visitantes —tanto los del sector privado como los del área gubernamental— se llevarán una impresión bastante positiva. Todos estamos claros que no es muy común que el presidente aparezca en estas actividades. Incluso mucha gente mencionaba que desde el 2009 o 2010 no se le veía la cara en eventos empresariales”, señaló Bosco Noguera, secretario de la Junta Directiva de AmCham Nicaragua.

En similares términos se refirió Diego Vargas, expresidente de la Cámara Americana local, al expresar que “fue bueno que Ortega viniera. Se le había hecho esta solicitud tres años atrás, y eso permitía suponer que él si iba a estar presente”, explico.
Noguera considera que el discurso de Ortega, es positivo “porque ayuda a mejorar el clima de negocios, que está bastante deteriorado. 

Digamos que no estamos en los mejores momentos con EE.UU., nuestro principal socio comercial, no por causa de ellos, sino por las señales políticas que ha dado Nicaragua, las que no comulgan con las políticas democráticas o las políticas comerciales de Estados Unidos”, detalló.

La sombra de la Nica Act. En referencia al tema de la reconciliación, que ocupó la mayor parte del discurso inicial del mandatario, Noguera señaló que “ese tema es bastante subjetivo. No se puede decir que todo el mundo se siente participe de la reconciliación de que habló el presidente, aunque sí hay que reconocer el esfuerzo, porque hay sectores dentro de la sociedad nicaragüense que sí se han reconciliado. Eso no se puede negar”.

En donde no basta el discurso es en referencia a la iniciativa de sanciones de Estados Unidos, conocida como Nica Act, en la cual varios empresarios coinciden en que el gobierno de Ortega tendrá que presentar acciones —preferiblemente antes de que se convierta en Ley— para frenar la iniciativa en el Congreso estadounidense.

“Lo positivo es que se presenta una oportunidad de cambio. La pelota está en nuestra cancha para dar una buena señal, una buena imagen en este año electoral, en el que el gobierno tiene una buena oportunidad de mejorar esa imagen”, dijo 
Noguera.

Pensando en lo que puede hacer el sector privado nicaragüense para buscar una solución al problema planteado, Vargas recuerda que “todos reaccionamos con presiones. Unos más, otros menos”.

“Como sector privado, es importante exigirle al gobierno que nos ayude a trabajar, a atraer inversión, a tener un clima ordenado dentro de Nicaragua. Hemos mejorado en el tema judicial, pero hay mucho por hacer en el tema electoral. Todo se tiene que discutir, no con temor, no con groserías, pero sí son temas que se tienen que poner sobre la mesa”, insistió.

Vargas aclaró que el sector privado no es un partido político “pero necesitamos que el país esté en orden para atraer nuevas inversiones, y generar confianza. Los partidos deben consolidarse y jugar su papel en la sociedad. No es sano que un solo partido se mantenga en el poder por tanto tiempo. Es importante regresar a un sistema pluripartidista, pero tiene que aparecer ese líder político que lo haga posible”, remarcó.

Para Neil Herrington, vicepresidente de Aaccla, “el gobierno (de Nicaragua) tiene la capacidad de crear el escenario necesario para que la Nica Act no avance, es decir, si mejoran los niveles de institucionalidad, seguridad jurídica, transparencia, gobernabilidad, Estado de Derecho entre otros, no habrá caso para que los congresistas aprueben esa ley”, vaticinó.

Pensando en la importancia de lograr un “crecimiento inclusivo”, Herrington dijo que “yo recomendaría a los funcionarios gubernamentales que viajen por todo el hemisferio para que vean la enorme diferencia que hay en términos de cantidad y calidad de inversión, entre aquellas sociedades donde hay instituciones fuertes, y aquellas donde no las hay”.

Los empresarios nicaragüenses, expositores en la conferencia de Aaccla, coincidieron en que el país ha avanzado en crecimiento económico, reducción de la pobreza y atracción de inversión extranjera, pero puede mejorar más, en especial, apostando por invertir en el tipo de educación que necesitan los ciudadanos y las empresas.

El presidente del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, (Incae), Enrique Bolaños Abaunza, lo detalló con claridad al decir que “más que generar utilidades”, las empresas de Centroamérica necesitan alcanzar el desarrollo sostenible, lo que implica cuidar el agua, los bosques, el medio ambiente… y lograr que sus colaboradores y las comunidades de sus entornos, tengan desarrollo social, por medio de la generación de empleos y crecimiento”.

Considerando las inmensas posibilidades que trae consigo la revolución digital, así como la evidente desconexión entre la oferta académica y las necesidades del mercado laboral, Bolaños señala que “el reto es reconciliar las carreras universitarias con la demanda de las empresas, además de elevar la productividad general”.

“Las empresas tendrán que invertir de forma constante en la capacitación de sus trabajadores, a lo largo de toda su vida laboral” para asegurarse que estarán a la altura de lo que demande la economía del momento, por lo que recomendó especialmente que los capaciten en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

José Antonio Baltodano, presidente de Mercon Coffee Group, destacó las oportunidades del agro nicaragüense, dado no solo los bajos precios de la tierra en el país, sino su rica fertilidad, y la existencia de abundante mano de obra disponible para sacar adelante numerosos proyectos agrícolas.

En particular, Baltodano recomendó a los grandes empresarios del sector “importar tecnología para los proyectos agroindustriales” e “incrementar la productividad” de los pequeños y medianos productores de su entorno, porque ello ayuda a “democratizar la economía rural, impulsa el crecimiento, y pacifica el campo”.

El presidente del Cosep, José Adán Aguerri, aseguró que Nicaragua ha gozado de 25 de “paz social”, y atribuyó los resultados económicos positivos al diálogo entre el gobierno y el sector empresarial.

De lo que no se habló en la “venta del país” para las oportunidades de inversión extranjera, es del déficit en la institucionalidad democrática que acarrea el país, la concentración del poder, la demanda nacional por elecciones creíbles, y el reclamo de mismos empresarios que según las encuestas de Funides identifican la corrupción gubernamental como un factor negativo para el clima de inversión.

Aguerri justificó esas omisiones pidiendo “entender cada contexto de lo que estamos haciendo. Aquí estamos invitando a representantes de dieciséis países para que vengan a invertir, para que conozcan las oportunidades que ofrece Nicaragua. Estaríamos equivocadísimos si pretendiéramos que este evento sea para hablarle mal a la gente sobre Nicaragua”.

Roberto Sansón, expresidente de AmCham, considera que “esta es una agenda regional, y aunque el tema de la institucionalidad es importante en Nicaragua, no se aborda de la misma manera en todos los países. La agenda de este evento, que es para toda Latinoamérica, la selecciona Aaccla, pensando en lo que importa a todos por igual”.

El líder gremial instó a entender que “esa es la agenda que tenemos en el país, pero no es la agenda que esta audiencia está viniendo a escuchar. La discusión mundial amplia, no es la que tenemos localmente”.

“Se podrían haber mencionado otros temas, como la corrupción, que se pudo haber puesto sobre el tapete, pero hay que recordar que lo que queremos es enseñarle a esta audiencia lo que tenemos, lo que ha avanzado el país, y en ese caso, no vas a poner la foto más fea. Nuestro objetivo es demostrar todo lo bueno que se está haciendo en Nicaragua, y presentar las oportunidades de inversión que están disponibles”, añadió.

Finalmente, el empresario Roberto Zamora, presidente del Grupo Lafise, alertó sobre el hecho que la globalización no es patrimonio exclusivo de los gobiernos y las empresas, sino que el crimen organizado también se ha insertado en esa ola, por lo que estamos en presencia de la ‘globalización de la corrupción’, cuyo rostro más evidente es el escándalo de Odebrecht en Brasil, lo que obliga a todos a estar alerta, en especial, a los gobiernos y los sistemas financieros de cada país.

El banquero aludió a los altos costos que tienen que asumir para detectar las transacciones sospechosas que tienen que reportar a la Unidad de Análisis Financiero (UAF), aunque reconoció que a la larga, eso les beneficia porque les permite mantenerse lejos de las temidas listas OFAC.

Se refiere a la agencia del gobierno estadounidense encargada del control de activos extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), que administra y aplica sanciones económicas impuestas por ese país contra otros países o individuos.


“La gente, (los corruptos) saben que con solo que te pongan en la lista de la OFAC desapareciste, y eso le da miedo a todo mundo. ¿Por qué ha cantado la gente de Odebrecht en Brasil? Porque los pusieron en esa lista, los agarraron, y por eso ha salido toda esa información. La corrupción está matando a los países”, aseveró Zamora.

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