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lunes, 28 de agosto de 2017

Exsicario de Pablo Escobar: “Los sandinistas se las dan de limpios pero son peores que Somoza”.

Tomado del diario La Prensa/ Por Eduardo Cruz - La vida de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, “es una cosa de locos”, “una cosa muy berraca”. Confesó la comisión de más de 250 asesinatos y su participación en tres mil más.

Coordinó la explosión de al menos 200 carros bombas. Y también ejecutó varios secuestros. 

De esa manera le ayudó a su patrón, el narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, el jefe del cartel de Medellín, a sostener una guerra contra el Estado colombiano para evitar la extradición a Estados Unidos y que dejó innumerables heridas, muchas de ellas aún abiertas, entre los colombianos.

En 1992 se entregó por segunda vez y definitiva ante las autoridades. Pasó 23 años y tres meses en diferentes cárceles colombianas y fue liberado, ante la indignación de la mayoría de los colombianos, a las 9:03 p. m. del martes 26 de agosto del año 2014, después de haber cumplido tres quintas partes de su condena. Entró con 29 años y salió de 52.

Popeye abandonó la cárcel a pesar de que familiares de sus víctimas y la mayoría de la sociedad colombiana alzaron sus voces en contra de la liberación de uno de los más sanguinarios sicarios que produjo el narcotráfico en Colombia, entre finales de los ochenta y principios de los noventa. “Hubo mucha resistencia a mi libertad. He sido el único miembro del cartel de Medellín que ha pagado la cárcel honestamente, he cooperado con la justicia”, aseguró Popeye a LA PRENSA.

Tres años después, Popeye es youtuber, actor y también pretende convertirse en una especie de consejero de la juventud. “Quiero enseñarles a los jóvenes de Colombia que no tienen por qué vender sus vidas por un Mercedes-Benz o por los cucos de una reina de belleza, como hice yo. 

Ojalá que den esa oportunidad”, escribió el exsicario en su página web popeyearrepentido.com, a la cual se le suma un canal que tiene en Youtube con el mismo nombre. Además, estando en la cárcel produjo dos libros: El verdadero Pablo: Sangre, traición y muerte y Sobreviviendo a Pablo Escobar.

En la actualidad se le considera el único jefe de sicarios de Escobar que está vivo, o al menos es el único visible. Y eso no es todo. Inspirada en el segundo libro de Popeye, Netflix acaba de estrenar una serie que se llama Sobreviviendo a Escobar, alias JJ.

LA PRENSA conversó con Popeye para este artículo y el exsicario de Pablo Escobar relató su escasa relación con Nicaragua, cómo sobrevivió en la cárcel y cuál es su situación actual. Yarumal, un pueblito ubicado a 230 kilómetros de Medellín, es el lugar que vio nacer a Jhon Jairo Velásquez Vásquez, el 15 de abril de 1962. Pero cuando cumple cinco años de edad su familia se traslada a Itagüí.

Se da cuenta de que ha nacido para el crimen cuando, a temprana edad, fue testigo de un homicidio. En la esquina de su casa, dos hombres se agarraron a machetazos y salpicaban sangre por todos lados. Popeye escribió sobre esa ocasión: “Mi corazón palpita a mil horas (en el momento del pleito). Es una mezcla de miedo y placer… Uno de los combatientes tropieza y cae al suelo; allí es brutalmente ajusticiado por su oponente, quien le corta la yugular. 

La sangre brota a borbollones. Sorprendentemente, no corro; todo a mí alrededor ocurre en cámara lenta. La sangre ejerce su fascinación y quedo hipnotizado… Su color es hermoso, brillante, limpio… Espero hasta que la víctima muera y el victimario huya. Me quedo mirando el muerto y no siento miedo. Nunca volveré a sentir miedo”.
A Popeye le atrajo la vida militar después de que vio cómo enterraban con honores a un coronel del ejército colombiano, que cayó en combate contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). 

Ingresó a la Escuela Naval de Grumetes, en Barranquilla. Pero se decepciona porque en la escuela no ve barcos y el edificio está lleno de incomodidades. Pide la baja y en su barrio se burlan de él y lo comienzan a llamar con su mote. “Ya está de vuelta Popeye el marino”, dijo una vecina. Luego se metió a policía pero se salió de la institución porque vio mucha corrupción.

Un amigo le consiguió trabajo como chofer de Elsy Sofía, una bonita mujer que resultó ser amante de Pablo Escobar, de quien Popeye se hizo empleado una vez que el capo terminó la relación amorosa con su jefa.

Juan Pablo Escobar, hijo del capo, escribió en su libro Pablo Escobar, mi padre, que dentro del cartel de Medellín, la organización criminal que jefeaba Escobar, Popeye no era el más importante. Y Hugo Aguilar Naranjo, el policía que supuestamente mató a Escobar, en su libro Así maté a Pablo Escobar no menciona a Popeye como uno de los principales lugartenientes del jefe narco pero sí que “al lado del patrón permanecía Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, quien se había ganado la confianza de Escobar porque fumaba marihuana con él”.

El único crimen por el que Jhon Jairo Velásquez fue condenado es el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, ocurrido en 1989. Pero el exsicario ha reconocido que, durante los años que estuvo bajo las órdenes de Escobar, participó en matanzas como el atentado contra el vuelo de Avianca, en el que murieron más de un centenar de personas.

Una de las “hazañas” que Popeye más cuenta es de cuando Escobar le ordenó que matara a Wendy Chavarriaga Gil, una mujer que había sido amante de Escobar y que después se convirtió en novia de Popeye. Chavarriaga se había convertido en informante de los más acérrimos enemigos de Escobar, los del cartel de Cali. Popeye no tuvo el coraje de matarla él mismo, sino que envió a otros sicarios.
Uno de los primeros homicidios que ayudó a cometer fue el del procurador Carlos 
Mauro Hoyos. Popeye, por órdenes de Escobar, había secuestrado al político Andrés Pastrana, quien luego llegó a ser presidente de Colombia. 

Pero en una maniobra en la que un policía se ofreció como canje para facilitar la liberación de Pastrana y la fuga de los plagiadores, el gobierno se mostró triunfador. Escobar ordenó la muerte de Hoyos para echar abajo ese triunfalismo. Popeye relató que le dijo a Hoyos que sería ejecutado por traición a la patria al avalar extradiciones y perseguir a Escobar.

En el caso del avión de Avianca, el cartel de Medellín, o Los Extraditables, a como también se hacían llamar los narcos, ordenaron matar al presidente César Gaviria, quien abordaría el fatal avión pero, alertado, no se subió al mismo. Una persona, desconociendo lo que llevaba, fue utilizada para subir la bomba al avión en un maletín y explotó en pleno vuelo, causando la muerte de los 110 pasajeros.
Popeye también confesó los crímenes de magistrados, políticos, jueces, periodistas y policías que se opusieron al imperio de Escobar.

Popeye acompañó a Escobar cuando el capo se entregó a las autoridades en 1991 y se alojó en La Catedral, una cárcel que el mismo jefe narco mandó a construir a su medida y donde gozó de lujos y de visitas sin restricciones de sus familiares y allegados. Popeye también lo acompañó en la fuga del narco cuando las autoridades intentaron trasladar al capo a una verdadera cárcel, cansados de los desmanes de Escobar en La Catedral, donde inclusive había cometido asesinatos, como los de sus exsocios Gerardo Kiko Moncada y Fernando El Negro Galeano.

Para 1992, cansado de las persecuciones, pero especialmente porque estaba enamorado de una mujer, Ángela María Morales, Popeye decide abandonar a Escobar y entregarse a las autoridades.

–¿Qué le pasa Pope? Si tiene miedo entréguese con mi hermano Roberto y con Otto en la cárcel de Itagüí– le dijo Pablo Escobar.

–Patrón, usted sabe que encima a los norteamericanos, a los ingleses y a los israelitas, con este aparato (teléfono) nos ubican en el acto.

–Usted lo que está es enamorado. Mejor váyase a prisión que allí sí puede ver seguido a su hermosa novia.

La última vez que Popeye se encontró con Escobar, trató de verlo a los ojos pero la mirada del capo lo venció. Bajó la cara avergonzado. Se abrazaron y Escobar le dijo: “Gracias por todo”. Cuando se había alejado de su patrón unos 200 metros, miró hacia atrás y vio a un hombre completamente solo abordando un automóvil rojo, pasado de moda. Era Escobar.

Popeye entró a la cárcel y comenzó una larga lucha por mantenerse con vida. Muchos reos querían quitarle la vida. Las cosas empeoraron el 2 de diciembre de 1993, cuando los medios de comunicación anunciaron que la Policía había dado de baja a Pablo Escobar.

El exsicario explicó a LA PRENSA que tuvo que realizar muchas alianzas, ya que lo querían matar, asegura, los paramilitares, los guerrilleros, la CIA, la DEA, la mafia y la policía colombiana. “De todos me defendí”, afirma.

Una muerte que Popeye celebró fue la de Carlos Castaño, un exempleado de Escobar que se volvió un fuerte jefe paramilitar y que mandó a matar a Popeye sin éxito. A Popeye le ayudó que, ya preso, comenzó a colaborar con las autoridades para que se esclareciera el asesinato de Luis Carlos Galán, crimen por el que fue imputado un pez gordo de la política colombiana, Alberto Santofimio.

Después de varios intentos por obtener la libertad, en 2014 Popeye logró su cometido. Pero antes tuvo que sufrir la oposición de los familiares de sus víctimas mortales.
Cuando fue liberado escribió: “Sé que la muerte aguarda por mí pero no le temo. Ni a ella ni a mis enemigos, menos ahora que he podido cumplir mi sueño de ser libre. Del pasado solo conservo mis recuerdos y el no sentir temor a la muerte, quizá porque es verdad que a mí no me pueden matar, porque yo ya estoy muerto”.
J
hon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, nunca ha estado en Nicaragua, pero su relación con el país comenzó cuando su patrón, el narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria se refugió en la Nicaragua sandinista de los años ochenta. En 1984 Escobar había ordenado la muerte del ministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla y huyó a Panamá. Pero el capo luego se dio cuenta que el dictador panameño Manuel Antonio Noriega lo había traicionado con la DEA y, temiendo que lo entregara, huyó a Nicaragua, donde habría llegado con el beneplácito de los comandantes sandinistas.

En la actualidad Popeye se expresa muy mal de Daniel Ortega, pero el exsicario dice que no es así, sino que solamente dice la verdad: “No es que yo hable mal del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sino es que yo soy la memoria del cartel de Medellín y hay que decir las cosas como son.

Daniel Ortega es un narcotraficante, es un hombre que junto con los cubanos participaron (en los años ochenta) en el envío de cocaína a los Estados Unidos de Norteamérica para, según ellos, envenenar a la juventud norteamericana. Daniel Ortega recibió a Pablo Emilio Escobar Gaviria en Managua. Ellos (sandinistas) ahora se las dan de limpios, que sacaron a Anastasio y después lo mataron, pero ellos salieron peores que Anastasio Somoza”, dijo Popeye a LA PRENSA.

El ex presidiario no comprende cómo los Estados Unidos no echaron preso a los comandantes sandinistas, especialmente a Daniel Ortega, porque tenían pruebas contra ellos, ya que en 1984 el piloto norteamericano Barry Seal tomó fotos de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha trasegando droga con oficiales sandinistas en un aeropuerto de Managua.

Popeye indica que en la actualidad Nicaragua es un corredor de la droga por su posición estratégica, pero principalmente porque las autoridades son fácilmente sobornables debido al mal ejemplo que han dado los sandinistas, quienes dieron alojo a Escobar en los ochenta.

El exsicario dice que no vendría a Nicaragua para “no dar papaya”, ya que el gobierno sandinista es amigo de Venezuela y él es muy crítico con el régimen de Nicolás Maduro.

Sobre el conflicto limítrofe entre Nicaragua y Colombia, que aún está en La Haya, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, dice la derrota en el tribunal internacional “es una irresponsabilidad del gobierno colombiano. “Los abogados bandidos cobraron una fortuna inmensa para defender el mar que realmente es de Colombia y los abogados no hicieron su trabajo ante La Haya, son unos miserables.

El trabajo era fácil, marcado históricamente. Nicaragua ha tratado de quedarse con San Andrés y Colombia no va a permitir esto. Colombia tiene mucha experiencia en guerra y una guerra entre Colombia y Nicaragua no le convendría a Nicaragua porque el ejército colombiano es muy fuerte y los Estados Unidos están de este lado. Yo sé que del lado de Nicaragua están los chinos y están los rusos, no creo que lleguemos hasta allá. Fue una cosa interesantísima de Daniel Ortega, los abogados nicaragüenses hicieron su trabajo”, dijo Popeye.  Un gran youtuber

“Este canal lo hice con el fin de contarles día a día, como ha sido mi proceso de reincorporación a la sociedad, así también como el proceso del verdadero arrepentimiento”, dice el canal de Youtube que Jhon Jairo Velásquez Vásquez tiene desde que salió de la cárcel y que se llama Popeye Arrepentido. “Exbandido en busca de una nueva oportunidad en la sociedad. Activista político y defensor de Derechos Humanos”, dice también el canal.

Popeye asegura que ya renunció al crimen y que ahora lleva una vida legal, viviendo de sus libros y de sus vídeos en Youtube. “Soy youtuber, eso no deja mucho dinero pero se defiende uno. Actualmente tengo mi película que se llama Sicario profesional. 

La estoy vendiendo en Vimeo a cinco dólares. Tengo una economía hormiga pero soy más feliz que antes que tenía dinero, porque en la prisión me gasté todo el dinero, 23 años y tres meses peleando y la gente robándole a uno afuera, pagando abogados durante 23 años y tres meses y donde se saca y no se echa se acaba la cosecha”, explicó el exconvicto.

El ex sicario de Escobar dice que él también trabaja en muchos documentales. “He hecho documentales con National Geographic, History Channel, Discovery Channel, con los rusos. Cuando hago un documental ellos pagan buen dinero por el día, pagan dos mil dólares el día y con eso me defiendo”, expresa.

“Cuando quedé en libertad, un amigo me dijo: conviértase en ‘youtuber’, y lo hice porque el ADN de Pablo Escobar y del cartel de Medellín está dentro de mí, porque me sé la historia del narcotráfico a la perfección y porque he recibido el apoyo y cariño de la gente, incluso desde países como Rusia, China, Canadá y Australia, que ven en mí que sí es posible reinventarse y buscar una segunda oportunidad”, dijo Popeye en una entrevista vía telefónica con el periódico de Miami, El Nuevo Herald.


En su canal, Popeye tiene más de 114 mil seguidores. Uno de los vídeos con más visitas es el que ha dedicado al político venezolano Diosdado Cabello, titulado De bandido a bandido.

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