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sábado, 21 de octubre de 2017

George W. Bush lanza un llamado al rescate de los valores tradicionales


Washington EEUU / EFE - En un elegante discurso cuyo contenido sorprendió a muchos y arrancó incontables aplausos, el ex presidente George W. Bush (2001-2009) retomó los viejos ideales de Estados Unidos, advirtió sobre los retos que afronta la libertad e impugnó el rumbo actual del país.


No se esperaba que fuera él, pues desde que se despidió de Washington se había refugiado en su rancho de Texas sin hacer declaraciones ni aparecer en público, como deseando que el mundo lo olvidara. Por demás, ha sido una añeja tradición de los expresidentes no criticar a quienes les suceden e incluso forjar alianzas y colaboraciones.
Ahora estarán hablando por largo rato. Los titulares de la prensa acuden a palabras ofensivas: regaños, golpes, jabs, andanadas. Lo curioso es que el nombre del destinatario no aparece por ningún lado. Ni falta que hace: todos saben quién es.
Bush pronunció su discurso —por cierto, en inglés y español, como para revindicar a su hermano Jeb— con motivo de un foro celebrado en el Instituto que lleva su nombre en Nueva York. En la introducción se refirió a los desafíos globales que afronta la libertad en el siglo XXI. “Corren tiempos difíciles para la causa de la libertad”, señaló. La referencia a la crisis de identidad y la falta de confianza democrática le dio pie para centrarse en el caso de Estados Unidos.
Uno de los puntos más importantes y actuales fue el dedicado a la xenofobia y la inmigración. “Hemos visto el nacionalismo distorsionarse en nativismo, y hemos olvidado el dinamismo que siempre trajo la inmigración a Estados Unidos”. Y por si quedaban dudas: “Nuestra identidad como nación (…) no está determinada por la geografía o la etnia, ni por la tierra o la sangre. Ser estadounidense implica aceptar los altos ideales y la responsabilidad cívica”, acotó.
Otro tema relevante fue el rechazo a los procesos globales de integración, que implican acuerdos multilaterales, y su contrapartida, el proteccionismo y aislacionismo: “Asistimos al regreso de los sentimientos aislacionistas, olvidando que la seguridad de América está directamente amenazada por el caos y la desesperación engendrados en lugares lejanos”. Y recogiendo las generalizadas críticas al proteccionismo: “Vemos caer la confianza en los valores del mercado libre y nos olvidamos del conflicto, la inestabilidad y la pobreza que trae consigo el proteccionismo”.
El expresidente fue bien tajante respecto de la intolerancia, el fanatismo y el racismo que, en su opinión, se han fortalecido en los últimos tiempos: “El fanatismo y el supremacismo blanco son formas de blasfemia contra el credo americano; la identidad real de nuestra nación radica en los ideales civiles”. Asimismo, vinculó los fenómenos sociales con la educación. “El acoso y el prejuicio en la vida pública proporcionan la excusa para la crueldad y el fanatismo, y comprometen la educación moral de los niños. La única forma de predicar valores morales es vivir en consonancia con estos”.
Uno de los primeros en reaccionar ante el discurso fue el senador John Mc Cain, quien destacó en su cuenta de Twitter: “Discurso importante de mi amigo, el presidente George W. Bush, que nos recuerda los valores que han convertido a Estados Unidos en un faro de esperanza para todos”. Días atrás, el senador había criticado el “nacionalismo espurio y chapucero” e hizo ver que Estados Unidos estaba abandonando su liderazgo, un enfoque que consideró “antipatriótico”.
En una rara coincidencia, el jueves, el expresidente Barack Obama hizo críticas fuertes al actual rumbo del país. Desde que dejó la Casa Blanca, Obama no había tomado parte en mítines políticos. Ahora estaba apoyando a candidatos demócratas en New Jersey y Virginia. Aprovechó para fustigar el divisionismo y el miedo: “Algunas de las políticas que vemos ahora, pensábamos que las habíamos dejado atrás. Quiero decir, esta gente parece de hace 50 años. Estamos en el siglo XXI, no en el siglo XIX”. Como Bush, no aludió a nadie en particular.
Como en espejo, las opiniones acerca del discurso de Nueva York reflejan la misma polarización que se ha criticado. Fue recibido con alborozo por los demócratas y grupos anti-Trump (de cualquier color y tendencia), a quienes les conviene una presidencia erosionada. Si la censura proviene de un republicano y, para más, expresidente, tiene mucho mayor peso. Entre los republicanos hay diferentes enfoques: aquellos que no simpatizan con Trump, lo celebran; quienes apoyan al Presidente, lo encuentran desafortunado.
El mismo jueves el diario The Washington Post, en un artículo de David Nakamura, incluyó las opiniones de dos notables intelectuales. A juicio de Robert Dallek, escritor e historiador de la presidencia, “Bush apuntó a la destrucción de las instituciones tradicionales del país por parte de Trump (..), un hombre que ha ido demasiado lejos”. 
Por su parte Richard Fontaine, quien colaboró con el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Bush y ahora preside el Center for a New American Security, indicó que “el sello distintivo de los discursos de McCain y Bush fue tratar de que nos centráramos nuevamente en lo que han sido, desde 1945, los presupuestos tradicionales del país”. Para Fontaine ambos políticos defienden el orden que, tras la II Guerra Mundial, Estados Unidos ayudó a fundar”.
La analista y estratega republicana Ana Carbonell, en declaraciones a la CNN, explicó las razones de esta postura: “Hay mucha gente que está frustrada, que tiene el corazón roto, que está triste. Es hora de hablar y actuar y adoptar una posición”. Más tarde, entrevistada por DIARIO LAS AMERICAS, indicó que reflejaba los sentimientos de muchos estadounidenses. “Muestra, además, la sensibilidad que siempre ha tenido G. W. Bush por los problemas fundamentales que nos aquejan y su afán por ‘sanar el país”. 
Carbonell no duda de que las palabras del expresidente tendrán un impacto en la Casa Blanca: “Estuvo ocho años allí y sabe que el gobierno actual recibiría bien este discurso como base para la reflexión”. Y, para concluir, se refirió a las palabras de Barack Obama el jueves en New Jersey y Virginia: “Bush y Obama coinciden en la idea de retomar los mejores valores de Estados Unidos, un proceso de construcción de la democracia que es mejorable en el tiempo”, expresó.
El escritor y analista Julio M. Shiling consideró que el discurso fue “muy inoportuno”. “Ante todo, porque refleja una falta de consistencia moral, que es fundamental para formular cualquier juicio. No es casualidad que Barack Obama también haya hecho declaraciones que, a todas luces, también van contra Trump. Parecería que se hubieran puesto de acuerdo, que se hubieran unido los dos frentes contra el Presidente”, dijo. Acerca de la crítica al supremacismo y fanatismo, Schilling sostuvo que le llamaba la atención que Bush no mencionara a la organización Blacks Lives Matter, que ha defendido a los Panteras Negras y puede considerarse una expresión de supremacismo negro. “Tampoco condenó las manifestaciones de violencia de ciertos grupos como Antifa. Pues bien, si hablamos de valores en peligro, hay que decir que estamos bajo ataque de la izquierda radical”, subrayó. El también director de la publicación digital Patria de Martí señaló que lamentaba que Bush se sumara a la carroza anti-Trump. “Me chocó enormemente”, concluyó.
El Dr. Frank de Varona, profesor de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), lo calificó de “un ataque contra la política nacionalista ‘America First’ del Presidente. “Bush padre e hijo son globalistas del Nuevo Orden Mundial y miembros de la Orden Skull and Bones (el establishment del Este de Estados Unidos). Es por eso que apoyaron a la candidata del Grupo Bilderberg, Hillary Clinton y traicionaron al Partido Republicano”, afirmó. De Varona, miembro de la Brigada 2506, rechaza la crítica que hizo Bush al supuesto aislacionismo: “Cuando Bush critica a Trump sin mencionar su nombre, elogiando los tratados de libre comercio que padre e hijo impulsaron, demuestra que es un globalista. Estos tratados, como NATFA, nos han traído desempleo. Aún peor: tienen el objetivo de unir a Estados Unidos con Canadá y México en la North American Union. El propio Vicente Fox afirmó que NAFTA sería como la Unión Europea y el super globalista Henry Kissinger expresó algo similar. Nuestro país perdería su soberanía como ocurre con los países de Europa. Entonces estaríamos en camino de tener un gobierno mundial socialista”, alertó. “Algunas de estas cuestiones las abordo en mi libro The New World Order Threatens America and The World, concluyó.
Frank Rodríguez, analista político republicano, estima que las palabras de Bush expresan una tendencia de ciertos políticos a ser blandos con los demócratas. “Una vez que salió de su presidencia se mantuvo callado y no tocó a Obama. Y ahora se expresa contra Trump, aunque sin mencionarlo”, dijo. “Dentro del Partido Republicano hay grupos, los llamados “Never Trump”, que no apoyaron su candidatura; otros, como la propia familia Bush o el senador McCain, están dolidos por la manera en que el Presidente los trató durante la campaña, pero eso no indica que haya un frente contra este”, concluyó.
Lorenzo Palomares, abogado constitucionalista, señaló que era muy triste contemplar, a nueve meses de haber concluido las elecciones, la persistencia de resentimientos. “Trump fue adversario de Jeb Bush y eso se evidencia ahora, a pesar de que sus palabras fueron cuidadosas”. Estima que, en cierto sentido, algunos republicanos coinciden con los demócratas en sus ataques a Trump. “Tanto la familia Bush como McCain se sienten ofendidos”. Palomares, quien fue decisivo en la campaña de Trump en la Florida, destacó la aprobación por parte del Senado del presupuesto federal para el 2018, con lo que se allana el camino para reforma fiscal. “Eso es un logro, al igual que el haber reducido la inmigración ilegal a un 80%”, subrayó. “Demuestra el liderazgo del Presidente”.
Uno de los puntos del discurso fue la necesidad de retomar los valores tradicionales de Estados Unidos. Palomares no ve contradicción alguna entre esas ideas y la línea de la Casa Blanca. “Nadie mejor que el actual Presidente para defender esos valores tradicionales, el respeto a la Constitución y las leyes”, apunta. También comparte las ideas del expresidente sobre el aporte de la inmigración. “Ahora bien, ese aporte lo han traído los inmigrantes legales, no los ilegales”. Y prosigue: “En mi caso, favorezco un aumento en las cuotas de residencia, y que esta se otorgue por méritos. Esa sería una vía magnifica de control, lo cual nos haría mejores americanos”.
La periodista Ninoska Pérez Castellón calificó a George W. Bush como un hombre consecuente. “Lamentablemente, nunca se le reconocieron sus valores y su humanisno”, dijo. “Bush —explica— está reflexionando desde su propia experiencia y a pesar de los fracasos y contratiempos de su presidencia”. “Él fue el primero en recibir fuertes ataques de la prensa; él tuvo que afrontar los problemas de seguridad del país”. Hay algo que, sin embargo, está latente en su argumentación. “Es el conflicto, las heridas, por lo acontecido en la campaña con su hermano”, apuntó.

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