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lunes, 6 de noviembre de 2017

OEA se juega la credibilidad de Almagro con elecciones en Nicaragua.

La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), liderada por el uruguayo Wilfredo Penco, es “limitada y tardía” para realizar un informe detallado del actual proceso para las votaciones municipales de este domingo, según analistas políticos y expertos electorales.
Sin embargo, los mismos esperan que el organismo al menos retome sus recomendaciones de informes anteriores, que desde hace diez años ya advertían el colapso del sistema electoral nicaragüense, que estiman únicamente se ha profundizado.
El politólogo y experto en temas electorales, José Antonio Peraza, opina que “desde el punto de vista técnico y teórico, está claro que la misión de la OEA, compuesta por sesenta personas, no puede estar en cada uno de los 153 municipios del país”.
La también politóloga y miembro del Grupo de Los 27, Edipcia Dubón, coincide en que la actual misión de la OEA en Nicaragua “tiene una estructura muy precaria para poder observar un proceso con 153 votaciones al mismo tiempo”.
Por lo mismo, Peraza, que actualmente dirige el Movimiento por Nicaragua (MpN), afirma que él espera “que la OEA no solo de un informe de las incidencias de la jornada del cinco de noviembre, sino que analice todo el proceso electoral”, que recuerda “viene con deficiencias no de hoy, sino desde 2008”.
Tras las elecciones nacionales de 2011, la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA recordó en su informe final que algunas de sus recomendaciones “ya habían sido señaladas con motivo de las elecciones generales de 2006”, y las reiteraba en relación con aquel nuevo proceso.
La MOE se refería a una reforma electoral integral que promoviera la depuración del padrón electoral, incluyendo el saneamiento del registro civil, la cedulación independiente, el “rediseño” de la estructura administrativa del Consejo Supremo Electoral a nivel central y territorial, la modernización de la cartografía electoral y la reingeniería del Centro de Cómputo Nacional para hacerlo más tecnificado y auditable.
La directora del Instituto de Liderazgo de Las Segovias, Haydeé Castillo, sostiene que esas recomendaciones aún siguen pendientes y alerta que “esto significa que, como punto de partida, estamos frente a un sistema electoral realmente en completa crisis”.
“Así como en sus recomendaciones de 2011 ellos mismos dicen que ya las habían señalado en 2006, nosotros esperamos que la OEA no venga a hacer borrón y cuenta nueva, sino que parta de lo que ya se ha dicho antes”, demanda Castillo.
El director del Movimiento por Nicaragua argumenta, por su parte, que la razón por la que esperan un informe que “como mínimo retome lo de 2011, es porque el sistema electoral nicaragüense se ha deteriorado aún más desde entonces”.
Castillo, quien al igual que Peraza es miembro del consorcio de observadores nacionales Panorama Electoral, considera que una misión objetiva de la OEA “vendría a ratificar todas las insuficiencias que las misiones anteriores ya advirtieron en 2006 y 2011”, incluyendo las dificultades que esta misión ha tenido para observar las primeras etapas del proceso.
Por ejemplo, Castillo cita que la misión no ha podido participar del proceso de depuración del padrón electoral que ya sugerían en 2006 y 2011. “Lo peor —añade—  es porque no lo ha habido y este más bien ha estado bajo un manoseo permanente”, para “manipular” las cifras de participación o abstención, ante una apatía sin precedentes entre los nicaragüenses.
Además, Castillo recuerda que Panorama Electoral ya ha advertido que “desde 2008, hay una continuidad ininterrumpida de procesos electorales intencionalmente viciados, como forma de política pública de parte de Gobierno de Nicaragua”.
“Es decir —lamenta— que estas ya fueron unas elecciones fallidas, porque el proceso no es solo el día que se ejerce el sufragio, sino todo el proceso que antecede para garantizar que el voto sea respetado, y que en Nicaragua ya ni siquiera es auditable, y eso —reclama— la OEA no lo puede ni debe ignorar”.
Dubón coincide en que “el cinco de noviembre es solo la consumación de un acto, con mayor o menor participación o abstención, pero no se debe obviar todo lo que está detrás del manejo del aparato electoral”.
Además, Dubón considera que la misión de la OEA no ha tenido las puertas abiertas para conocer las interioridades de un sistema electoral controlado por el partido de gobierno, desde sus estructuras centrales y locales y sus mecanismos y hasta el software para la transmisión de los resultados.
Peraza estima que como ocurre en otros países, incluyendo Nicaragua en procesos anteriores a la última década, la OEA debió apoyarse en la sociedad civil y organizaciones nacionales de observación para ampliar su perspectiva.
Sin embargo, el jurista y miembro del opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD), José Pallais, lamenta que desde la salida abrupta de una delegación oficial en mayo de este año, la OEA no se ha vuelto a reunir con organizaciones civiles, menos con el consorcio Panorama Electoral o el FAD, que estarán fiscalizando la jornada de este domingo.
Al respecto, Peraza reclama que según las normativas a las cuales está adherida la OEA “no hay ninguna justificación para que su misión en Nicaragua no se reúna con todos los sectores de la sociedad, ya sea que participen o no en el proceso”.
Pallais advierte que cuando la misión de la OEA llegó a principios de octubre “el Frente Sandinista ya tenía todos los mecanismos construidos”, para controlar el proceso, y por tanto considera que “es muy poco lo que la misión puede desarrollar”.
“Objetivamente su capacidad de hacer obsDubón valora que con los resultados de esta misión, la OEA “se juega la perspectiva de su rol creíble para los próximos dos años”.
“Si la OEA no puede elaborar un informe para que la ciudadanía nicaragüense pueda ver y sentir que es una valoración imparcial en el que se digan los claros y los oscuros del proceso, y en su lugar es un informe que protege al régimen de Daniel Ortega y califica de manera positiva lo que los ciudadanos hemos visto como irregular, sencillamente la credibilidad de la OEA se fue al caño”, opina.
“Para mí —añade— no hay 2021, sino hay noviembre cinco, sino hay una gestión donde la OEA pueda decir con la verdad absoluta las incapacidades que tuvo, como una misión electoral firme y en forma, para ejecutar un proceso de observación con la misma calidad establecida, con todas las condiciones y garantías de su misma Carta Democrática”.
Según Dubón, “la única opción que tiene la OEA es hacer un informe balanceado, si quiere tener un rol trascendente para los próximos dos años”.
“De lo contrario —cuestiona—, la credibilidad y el diálogo político franco y de construcción (que se prometió en el acuerdo firmado en febrero con el Gobierno, para un período de tres años) va a estar muy limitado y sencillamente los distintos actores políticos del país y la misma ciudadanía verá a la OEA como un actor plegado”.
Dubón también considera que un papel como esto tampoco conviene al gobierno de Ortega, “porque cada día la situación es más complicada con las presiones internacionales, y de alguna manera el régimen tiene que tener una escalera que le permita decir que hará cambios, y tener esas circunstancias, también como una forma para ganar tiempo”.
Una masiva abstención sin precedentes marcó las votaciones nacionales de 2016, en las que Daniel Ortega se impuso por tercer período consecutivo, junto con su esposa Rosario Murillo, como nueva vicepresidenta.
Aunque el CSE no mencionó el índice de abstención, un análisis de sus propias cifras mostró una abstención mayor al 51%, que sectores de la oposición calculan que realmente se elevó hasta un 70%.
Ante estas votaciones municipales, se ha recordado que históricamente en Nicaragua la participación en procesos locales tiende a disminuir respecto a los procesos nacionales.ervación es muy limitada, porque es una misión limitada y tardía”, insiste el jurista.
El jurista José Pallais opina que la masiva abstención de 2016 tomó por sorpresa al gobernante Frente Sandinista. Ahora, dice, se espera una abstención igual o más alta a la del año anterior, principalmente en las zonas del Pacífico Central.
Por lo tanto, Pallais advierte que el FSLN ha promovido mecanismos para “aparentar” una mayor participación, como “revivir” el artículo de la Ley Electoral que se presta para el voto múltiple, promover la demora del proceso de votación o eliminar o mover mesas electorales y crear otras flotantes.
“Ellos ya tienen sus resultados y definitivamente al Frente Sandinista solo le preocupa la foto. Es decir, poner más gente a votar, promover las colas para falsear una mayor participación, aunque esa no sea la realidad”, valora Pallais.
El politólogo y experto en temas electorales, José Antonio Peraza, asegura que él no ve al FSLN “adjudicándose” menos de las 134 alcaldías concedidas por el Poder Electoral en 2012.
“Probablemente aspire a eso o un poco más. Pero de alguna manera ellos necesitan ver alguna legitimidad en el proceso, entonces o van a permitir que en algunos municipios gane la oposición o posiblemente van a asignar alcaldías a partidos considerados satélites”, opina.
Pallais argumenta que este proceso, igual que otros bajo la administración de Daniel Ortega, no han sido competitivos, principalmente por el control del aparato electoral y también por el abuso de recursos públicos para la propaganda oficial.
A juicio de Peraza, son menos de una veintena los municipios donde podría registrarse una mayor participación de los ciudadanos, motivados por la escasa competitividad de algunas candidaturas particulares o municipios de marcada tradición antisandinista.

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