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miércoles, 20 de junio de 2018

Carta abierta a Ileana Ros-Lehtinen


Estimada congresista Ros-Lehtinen: Le escribo de parte de la Alianza Cívica  para la Justicia y la Reconstrucción, de la cual soy colaborador. Actualmente, nosotros representamos a la oposición en el llamado “diálogo nacional”.

Mi nombre es Douglas Salamanca Castillo y soy nicaragüense. Soy periodista, escritor, traductor del inglés y economista. También soy un     exbecario (alumnus) del International Writing Program, de la Universidad de Iowa. 

He impartido charlas en The University of Iowa, Grinnell College y Iowa State University. Como lo sabe también la embajadora Laura Dogu, soy el presidente de la Federación de Escritores Democráticos de Nicaragua.

Quiero explicarle algunos aspectos relacionados con la política nacional que son relevantes para el valioso trabajo que usted realiza en Estados Unidos en pro de nuestra lucha cívica.

1- La mayoría de los integrantes de la Alianza Cívica son inexpertos y además improvisados. Ellos fueron convocados al diálogo por una comisión de religiosos que los eligió prácticamente al azar. Los sectores ahí representados son los empresarios, campesinos, estudiantes y sociedad civil. Pero resulta que los empresarios llevan la voz cantante. Ellos son los más influyentes y marcan la pauta de las acciones a tomar. 

Pero resulta que, como usted bien lo sabe, los empresarios son aliados de la dictadura. La argamasa o cemento que los une es la corrupción. Por extraño que parezca, los grandes empresarios están en el diálogo del lado de la oposición. Sin embargo, ellos son el segundo pilar del régimen, después del aparato represivo. Ellos están en la mesa del diálogo participando del lado de la oposición, pero lo cierto es que deberían estar participando del lado del gobierno. 

Ellos están, de hecho, retardando la salida de la crisis, y prolongando la agonía del pueblo. La razón de esto es que los grandes capitalistas siguen siendo aliados del gobierno, aunque de una manera solapada. 

Por ejemplo, son ellos los que le venden al gobierno (negocio redondo) las camionetas en las cuales se desplazan los policías y los matones que asesinan a los activistas demócratas  auto-convocados. Como usted puede ver, es una situación compleja, con ribetes absurdos, que no resulta fácil de comprender a primera vista. Lo más grave de todo es que no la comprenden ni siquiera los dirigentes de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, a los cuales he tratado inútilmente de explicárselas.

2- La represión de la dictadura, como usted sabe, es cada día más brutal, en contra del pueblo de Nicaragua.  La situación es alarmante. Debido a que los nicaragüenses nos encontramos desprotegidos, e indefensos, ante el inmenso poder y la brutal represividad  de la dictadura, son muchas las personas que claman pidiendo la ayuda internacional. Hemos lanzado al mundo un S.O.S., para que intervenga un poder superior capaz de detener el poder de la dictadura, que nos está asesinando. 

Y pensamos que ningún otro país puede hacer más a nuestro favor que los Estados Unidos. Lamentablemente, la empresa privada ha logrado convencer a mucha gente, incluso dentro de la oposición, de que debemos rechazar, por supuesto “patriotismo”, cualquier intervención de los Estados Unidos. 

En el periódico El Nuevo Diario, que se publica en Managua, y pertenece a los empresarios agrupados en el COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada), se publican artículos, en la página de opinión, atacando lo que ellos definen como el injerencismo  de los Estados Unidos en nuestros asuntos. De hecho, nosotros en Nicaragua estamos triplemente intervenidos por tres gobiernos totalitarios, que son los de Rusia, Cuba y Venezuela. 

Cualquier intervención de Estados Unidos sería realmente una contra-intervención para combatir las intervenciones que actualmente sufrimos. Es necesario neutralizar la influencia nefasta de los empresarios aplicándoles un castigo ejemplar. Conocemos ampliamente las excelentes iniciativas que usted ha desplegado dentro del Congreso y el Senado de los Estados Unidos, para impulsar sanciones en contra de la dictadura orteguista. 

Usted también propuso que se impusieran sanciones en contra de los capitalistas asociados al dictador. Esa propuesta es muy atinada. Tanto la Ley Magnitsky como la Nica Act tendrían en este momento  un enorme y valioso efecto disuasivo contra el gobierno. Estas sanciones deben aplicarse contra el jefe de la policía, y contra la empresa Albanisa, pero también contra los directivos del Consejo Superior de la Empresa Privada. 

Es fundamental destruir, en este momento, la alianza entre la dictadura orteguista y el gran capital, para lograr que caiga la dictadura. Es como una silla, a la cual haya que cortar una pata, para que se desplome. Los integrantes de la cúpula empresarial en Nicaragua  se encargaron de cabildear (to lobby) en Washington, en contra de la Nica Act, que usted estaba acertadamente impulsando con otros congresistas y senadores de Estados Unidos. 

No sabemos hasta qué punto ese cabildeo, o lobby, incidió para que el proyecto de la Nica Act fuese engavetado. Pero ha llegado el momento de reactivarlo. El Nica Act ejercerá una enorme presión sobre los empresarios, que cederían ante las sanciones, y eso permitiría acelerar nuestra victoria.

3- Actualmente, la oposición en Nicaragua está dividida. La Alianza Cívica, que participa representando a la oposición política en la mesa del diálogo, promueve una salida supuestamente “constitucional”, a través del adelantamiento de las elecciones. A eso le llaman salida legalista.  

En cambio los activistas demócratas, que arriesgan su pellejo en las calles, abogan por una salida inmediata del dictador, lo que representa una salida rupturista. Evaluando las reacciones del tirano, pareciera que la única vía posible es la salida rupturista, la cual exigiría la conformación de una Junta de Gobierno provisional o de transición, para evitar que el país caiga en la anarquía una vez que el dictador huya o entregue el poder. 

Esa Junta de Gobierno de Transición podría ser también una Junta de gobierno paralelo en el Exilio, que se convertiría en gobierno de transición cuando llegue el momento indicado, regresando a Nicaragua. Hemos pensado que el mejor lugar para ubicar esa Junta de Gobierno sería en la vecina Costa Rica. He enviado ya una carta al respecto, solicitando su apoyo,  a la señora canciller y vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, pero aún no nos ha respondido. Estoy convencido de que ella podría responder positivamente si usted interpusiera sus buenos oficios en nuestro favor.

4-  Como le decía anteriormente, la Alianza Cívica surgió a partir de los miembros de la Comisión negociadora en el diálogo. Dicha comisión fue electa o conformada por el clero, a instancias del gobierno. Sin embargo, en dicha comisión no están integrados todos los partidos políticos de oposición, ni todas las organizaciones políticas de oposición. De hecho, no está representada casi ninguna. 

Urge, por lo tanto, que se celebre una mega-convención, en la cual se logre formar una mega-coalición, que aglutine a todas las fuerzas vivas de la oposición política en Nicaragua. Esta es una acción que debería realizarse de forma urgente, pero el COSEP se opone a la misma. 

También el Cosep se opone a convocar al paro nacional indefinido, por el cual están clamando una gran parte de los activistas demócratas, que están sufriendo todo el peso de la represión. Como usted lo sabrá, la principal arma de resistencia que se está empleando contra la dictadura son los tranques, en los cuales se bloquea con trincheras o barricadas el paso de los vehículos por las carreteras. Pero la policía ataca a los tranques y asesina a quienes los custodian.

5- Aunque le cueste creerlo, debo decirle que la Alianza Cívica carece de un comité central, de una sede, de una estructura jerárquica, de una cadena de mando, de subsedes territoriales, de una oficina, de una página web, de un correo electrónico, de un medio de prensa, de una secretaria, de un sello, de papel membretado. etc. Trabajamos, como se dice popularmente, “con las uñas”.  Estamos en una enorme desventaja, respecto a la dictadura, que cuenta con una máquina represiva desarrollada a lo largo de once años, está armada hasta los dientes, y tiene dinero en abundancia para reprimirnos.

6-  Resumiendo:

Necesitamos el apoyo de Estados Unidos aplicando castigos contra el dictador y sus aliados de la empresa privada

Necesitamos que nos ayude a convencer al gobierno de Costa Rica para establecer allá una Junta de Gobierno o un gobierno paralelo en el exilio (lo que resulte más viable).

 Necesitamos apoyo en financiamiento y acaso también asesores en el terreno, que sean expertos en el tema de librar una lucha cívica en contra de la gran tiranía. Cabe recordar que, en el pasado, Estados Unidos brindó  mucho más ayuda que ahora para sacar a los sandinistas del poder en 1990, e instaurar el gobierno democrático de Violeta Barrios de Chamorro.

Le envío esta carta lleno de grandes esperanzas y expectativas para obtener de usted una reacción favorable. Agradeciendo su atención, me despido cordialmente.

Douglas Salamanca.

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