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martes, 15 de octubre de 2019


Propuestas, ¿para el futuro…? Por Fernando Bárcenas /  Las propuestas del COSEP, de la Alianza Cívica y de la UNAB comparten la falta de ideología y la falta de estrategia en la lucha contra Ortega, y tales deficiencias se presentan como semejanzas que les permiten confiar que conformarán una gran coalición, ya que coinciden en asignar al pueblo, como única tarea, la de votar pasivamente por esa coalición. 

Esta es, precisamente, la política tradicional, por la cual, los políticos electoreros consideran que los candidatos que las cúpulas de sus organizaciones escojan como aspirantes a puestos públicos, se convertirían en líderes que el pueblo debería votar, para delegar en ellos la solución de sus problemas. Hay implícita la idea retorcida de líderes que no dirigen las luchas de masas contra la dictadura, sino, que en plena dictadura actuarían como delegados a puestos públicos.

Abril mandó al diablo todos los supuestos líderes y delegados que, por supuestas cualidades personales, llevarían en sus manos la suerte del pueblo. Y la población, especialmente la juventud, ocupó directamente las trincheras en los barrios, con dirigentes propios salidos de su seno, que en el ápice de la lucha demandaban la renuncia de Ortega. 

La rebelión de abril, sin embargo, no ha servido para que estos políticos tradicionales cambien un ápice su visión electorera de la política. Y aprovechan, entonces, el momento de reflujo para ponerse al frente y para avanzar este modelo electorero que les daría un rol relevante en el aparato político del Estado, aunque sean cautivos del poder orteguista, sin capacidad combativa dada la falta de movilización de las masas.

Esta etapa, en que la lucha se ha retraído sin que mengue, sin embargo, el enojo masivo contra la dictadura, se caracteriza por la prevalencia momentánea de los sectores reaccionarios, precisamente, porque las capas advenedizas de políticos tradicionales han tomado la dirección del movimiento en reflujo dándole su propia visión conciliadora y sus propios métodos de negociación con Ortega, con base a la firma de protocolos. La estrategia combativa correcta, que se fundamenta en la movilización de masas, sólo se abrirá paso nuevamente con otro abril, menos espontáneo esta vez, que actualmente madura en el descontento impaciente que se extiende y profundiza entre los trabajadores con el agravarse de la crisis.

Posición del COSEP

Sin un acuerdo político no hay solución a la crisis, escriben los empresarios al final de su II encuentro de septiembre recién pasado. Urge una solución negociada –continúa su manifiesto- antes que la crisis sociopolítica y sus efectos económicos se profundicen.

Vemos que, de la rebelión nacional en contra del orteguismo, luego de la masacre de abril de 2018, los empresarios concluyen que se requiere un acuerdo político con Ortega para salvar la economía. No concluyen, como hace cualquier ciudadano consciente en este país, que es necesario salir de Ortega para salvar la nación.

Para el pueblo, ello implica una estrategia radicalmente distinta a la estrategia empresarial. De ahí que, con los empresarios que buscan una solución negociada con Ortega no pueda haber más que alguna unidad táctica en la acción. Jamás una unidad estratégica.

Hablar simplemente de unidad, por fuera de una perspectiva estratégica, políticamente es una sandez.

El orteguismo conduce directamente a la polarización extrema y a la guerra, y en la medida que se encuentra aislado completamente (sin solución posible para su régimen dictatorial) se prepara abiertamente para una guerra total o de tierra arrasada en contra de la nación, conformando escuadras armadas de viejos exmilitares a los que cínicamente llama batallones de la paz.

20 propuestas como resumen de sueños

En lugar de prepararse para las próximas convulsiones sociales que se gestan en la crisis, la dirección de la Unidad Azul y Blanco (UNAB) afirma sin sonrojo que sus 20 puntos para la unidad es “el resumen del sueño de una Nicaragua pos-Ortega”.
Ni siquiera el más bobo aspirante a político definiría sus propuestas políticas como un resumen de sueños.

La Nicaragua pos-Ortega será lo que resulte de la lucha, de la forma y profundidad de la derrota del orteguismo, no de ilusiones subjetivas. La tarea del momento es trazar una estrategia combativa, y definir los cambios necesarios para superar al orteguismo, no lucubrar simplemente sobre cambios deseables… cuando la dictadura… ya no exista.

La UNAB clasifica y ordena sus veinte propuestas en cuatro temas, y asume que tomará el poder electoralmente y, que ello, iniciará la era pos-orteguista que le permitirá adelantar sus propuestas.

Como propuestas, la UNAB entiende, no tareas o medidas concretas realizables conforme a un plan de factibilidad, con disponibilidad de recursos, sino, la superación de todos los problemas por decreto.

Tema sobre justicia y no impunidad

En este tema, la UNAB hace cuatro propuestas sobre la forma que se aplicará justicia.

La forma posible de aplicar justicia no es motivo de unidad. La justicia y no impunidad es una consigna para acabar con la dictadura. Es una razón para luchar. Pero, la forma que se llevará a cabo la justicia, una vez derrotada la dictadura, depende de las circunstancias del momento.

La justicia es que el país no condene a ningún sector de la sociedad a la pobreza. Para un combatiente consciente, la suerte de su asesino personal es irrelevante frente a la suerte de la nación.

Tema sobre democracia y desmontaje de la dictadura.

Esta vez, la UNAB hace nueve propuestas sobre reformas al sistema judicial, electoral, a la policía, al ejército, a la disolución de los paramilitares, a la independencia de las instituciones estatales y a la autonomía municipal.

Por ahora, la tarea es la de organizar la lucha. Cómo se refundará la república depende, no de la unidad, sino, de la correlación de fuerzas entre los distintos sectores sociales, luego que se derrote a Ortega.

Desmontar a la dictadura requiere de una correlación de fuerzas que favorezca apabullantemente a las fuerzas anti dictatoriales. Cómo se llevará a cabo el desmontaje de la dictadura depende de la forma en que la dictadura sea derrotada, no de reformas concebidas en el papel. La democracia real debe garantizar que los sectores sociales que fueron decisivos para la derrota del orteguismo tengan prevalencia en las decisiones sobre el rumbo de la sociedad.

Sobre crecimiento económico con equidad social

Este es el tema con mayor demagogia. La UNAB hace tres propuestas, diversificar la matriz productiva, darle valor agregado a la producción agropecuaria, reformar el seguro social y las leyes tributarias.

Se parece a lo que se conoce como programa histórico del FSLN, en el cual, se mencionaba un problema, por ejemplo, la falta de viviendas, y el programa sandinista de los años sesenta lo resolvía diciendo que construiría viviendas para todos. La falta de hospitales… se resolvía construyendo –en el programa- hospitales en todas las regiones y ciudades. Y así…

No se trata de crecer económicamente, lo importante es apuntar a salir del subdesarrollo y, para ello, hay que transformar las relaciones de producción. ¿Qué es equidad social? En el caso de Nicaragua, uno de los países con mayor inequidad en la distribución de la riqueza, la equidad consiste, más bien, en imponer una discriminación positiva a favor de los marginados sociales, porque el objetivo debe ser superar la pobreza y las secuelas que padece gran parte de la población, desprovista de oportunidades.

La libertad política tiene una dimensión humana que se refleja en las condiciones de existencia y de trabajo de la población, lo cual, supera los índices abstractos con que se mide el desarrollo económico. La revolución antiorteguista debe medir metas de desarrollo humano.

Sobre Desarrollo Humano Sostenible

En este tema, la UNAB hace cuatro propuestas, educación de calidad, salud de calidad, vivienda digna, lucha contra la corrupción, recuperación del medio ambiente.
No son propuestas concretas para obtener una educación o una salud de calidad, la propuesta es que la educación sea de calidad. Si no hay propuestas concretas, sino, deseos, la UNAB pudo ahorrarse todo el documento y en tres palabras… proponer la felicidad.

El desarrollo humano sostenible, fuera de retos concretos y de intereses en pugna, no es una tarea práctica actual, o una obra que obligará a una planificación de los escasos recursos, en contra de todos los intereses que se le opongan. Por ahora, no es una política que empeñe a ejecutar medidas concretas.

La ley 840, ya que el canal es una farsa, no se debe derogar con el espíritu de recuperar y salvaguardar el medio ambiente (como dice la UNAB). Se debe derogar para rescatar la soberanía nacional vulnerada con esa ley, y para poner a salvo nuestros recursos naturales, y las tierras de los campesinos amenazadas de expropiación por esa ley.

Promover la unidad en torno a la futura prosperidad del país es una tarea falsa, parece la oferta engañosa, demagógica, de una campaña electoral. De lo que se trata es de organizar las luchas contra la amenaza actual, para barrer con todas las trabas al desarrollo.

*El autor es ingeniero eléctrico.

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