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domingo, 3 de noviembre de 2019

Irlanda Jerez: lideresa en el exilio.


Por Kenneth Dawtrey. Una de las mayores debilidades que ha presentado hasta ahora la oposición a la dictadura es su carencia de un liderazgo proactivo y consistente.

Es cierto que la oposición organizada se ha agrupado alrededor de la Alianza  Cívica por la Justicia y la Democracia y en la Unión Nacional Azul y Blanco. A esto es lo que yo llamo “la oposición colegiada”.

Esas dos entidades, sin embargo, adolecen de varias limitaciones, que veremos a continuación.

La más grave de ellas es que están controladas por el empresariado, el cual les ha impuesto su ideología, su discurso, y sobre todo su “estrategia”. Dicha “estrategia” consiste, como todos sabemos, en impulsar un imposible diálogo o negociación con la dictadura, para lograr una salida negociada y “amistosa”.

Es decir, un nuevo pacto de cúpulas, entre dos viejos compinches. En la práctica, esa estrategia se traduce en un respaldo velado al statu quo.

La burguesía se niega a apoyar el paro indefinido, que el pueblo reclama de manera insistente. Aún más, la burguesía mantiene solapadamente arreglos con la dictadura, que no trascienden a la opinión pública.

He aquí una prueba de ello: cuando se cerró El Nuevo Diario, no se dijo que era porque el gobierno les retenía el papel, sino por otras causas. Sin embargo, el diario La Prensa se queja de que el gobierno le retiene el papel y otros insumos.

Esa inconsistencia resulta desconcertante. La única explicación es que la burguesía cerró El Nuevo Diario para congraciarse con el régimen. Y enmascararon sus motivos con unos argumentos falsos.  Por otra parte, al interior de la UNAB y la Alianza Cívica hay una grave contradicción, que no se menciona nunca.

Mientras algunos miembros de la UNAB viajan a Estados Unidos para promover la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, hay sectores del gran capital que viajan allá para pedir lo contrario. Las gestiones de un sector anulan, absurdamente, las del otro.  Esas contradicciones se extienden también a la aplicación de sanciones económicas al régimen, por parte de los Estados Unidos.

Obviamente, la divergencia de objetivos entre la burguesía y los otros sectores de la oposición conduce a una parálisis,   y a un estancamiento. Debido a eso, la oposición interna intenta demostrar que está activa, ocultando su pasividad bajo una cortina de humo, que son las reformas electorales, las cuales tienen carácter cosmético.

También con un “decálogo” para sustentar la unidad, que debió haber sido redactado hace mucho tiempo.  Las contradicciones existentes al interior de la oposición colegiada son las que han impedido la aplicación de Nica Act, la cual es una medida que los empresarios aborrecen. Recordemos que, en el pasado, ellos cabildearon en contra de ella.

Sin embargo, Nica Act tiene carácter selectivo, y está diseñada para golpear principalmente a la dictadura, y no a la población en general, ni a la economía del país en su conjunto.

La cuestión de fondo, evidentemente, es esta. A la burguesía le sigue preocupando más su dinero que el bienestar del pueblo. A fin de cuentas, ellos no son quienes sufren el mayor peso de la represión.

 Todos los asesinados, desaparecidos, torturados, y mutilados, para ellos son nada, comparados con la defensa de su capital. De hecho, ese era el mismo patrón que habían seguido hasta el 18 de abril de 2018, cuando la represión era más disimulada, pero igualmente brutal. En aquel tiempo, los asesinatos de opositores se daban sobre todo en el campo.

Otra  grave carencia de la oposición es la falta de líderes convincentes  y carismáticos. Algunos de sus integrantes son jóvenes ex-tranquistas, rebosantes de entusiasmo, pero  neófitos en política, y por lo tanto fácilmente manipulables.

 Otros son viejas figuras de la política criolla, politicastros venales, que tratan de reciclarse, y que buscan ocupar puestos públicos.  Entre ellos hay, también, algunas personas honestas, y con cierta experiencia en la palestra política. Pero su número es muy minoritario, y su papel es muy secundario.

Las dos entidades opositoras citadas procuran proyectar una imagen de unidad, y proclaman su horror al divisionismo. Sin embargo, es imposible avanzar en la lucha sin que se produzca una depuración, que no es lo mismo que divisionismo.

Esta depuración, que resulta sin duda traumática, tendrá que darse en algún momento, cuando se comprenda que las contradicciones internas de la oposición  se han convertido en un insuperable escollo para derrocar a la dictadura.

Lamentablemente, muchos personeros de la oposición no inspiran ninguna confianza entre la población. Ellos son vistos, por el contrario, con extrema suspicacia y con recelo. Se les considera políticos de la vieja escuela, culpables de la situación actual. Personajes llenos de artimañas, ansiosos de obtener beneficios personales, sacrificando sus muy cacareados “principios”, prestándose a pactos, componendas, marrullas y chanchullos.

 El pueblo está más que harto de eso, y su rechazo visceral a esa manera de hacer política es prácticamente invencible. Esa aversión de las masas a los politicastros viciados es una ventaja que la dictadura trata de capitalizar por todos los medios.

Ahora bien, en las actuales circunstancias, no podemos darnos el lujo de rechazar a esos elementos. Debemos permitir que ellos militen dentro de las filas de la oposición. Lo que no podemos hacer es que ellos ejerzan el liderazgo, tal como actualmente lo hacen.

Es sabido también que algunos antiguos tranquistas, miembros de la UNAB, que antes andaban a pie, hoy se desplazan en carros de lujo. Eso también siembra la suspicacia entre la población. Eso hace pensar que los aparentes héroes se han dejado “comprar” con algunas prebendas que les han otorgado sus compañeros, con dinero de la ayuda internacional. Es decir, que se dejan manipular, en las cuestiones ideológicas.

Dentro de este contexto convulso y deprimente, surge una lideresa que representa un rostro nuevo y aporta un rayo de esperanza,  dentro del espectro político nacional, como lo es la odontóloga Irlanda Jerez.

Ella ha cobrado relevancia y popularidad, gracias a su admirable trayectoria dentro de la lucha.

Todos conocemos sus antecedentes como lideresa de las comerciantes del Mercado Oriental. También es conocida la brutal represión que sufrió y soportó valientemente en la cárcel, y otros múltiples perjuicios que ha sufrido por parte del régimen, que ha buscado inútilmente acallarla.

Ella podría representar en Nicaragua un liderazgo de nuevo cuño, capaz de generar un respaldo y un entusiasmo mayoritario entre la población opositora, que se muestra apática ante los políticos y partidos tradicionales.

Irlanda se ha mostrado muy proactiva, y se financia con su propio dinero, cumpliendo una agenda muy intensa. Ella no sigue los dictámenes de la Alianza Cívica ni de la UNAB, sino que actúa con total autonomía, siguiendo su propia iniciativa. Pero anteponiendo siempre a todo el objetivo de combatir a la dictadura.

Hasta ahora, sus esfuerzos se han concentrado en unir a la diáspora, tanto de Costa Rica como de los Estados Unidos, tratando de organizarla y de hacer propaganda y desarrollar el activismo a favor de la lucha contra la dictadura.

Sabemos que, en la diáspora nica, dispersa en el exterior, existe un gran interés en aportar, y un gran potencial de recursos que, hasta ahora, ha sido ignorado o desaprovechado, por falta de una coordinación efectiva.

Ese potencial y esos recursos deben canalizarse adecuadamente, para formar lo que Rubén Darío llamaba “un solo haz de energía ecuménica”, a favor de nuestra causa.
También ella ha denunciado al régimen en diversos foros e instancias internacionales, presentándose de manera individual, o acompañada de otros opositores connotados.

Pero, encima de eso, ella ha introducido un nuevo elemento dentro de la estrategia opositora. Este nuevo elemento consiste en enfatizar la necesidad de un enfoque más amplio. No basta ver nuestra lucha contra el orteguismo de una manera aislada. Tenemos que verlo dentro del contexto internacional. Eso implica, obviamente, aunar esfuerzos con nuestros hermanos que luchan contra otras dictaduras latinoamericanas, como las de Cuba, Venezuela y Bolivia.

Irlanda ha hecho suya la tesis del politólogo boliviano Carlos Sánchez Bersaín, sobre la naturaleza y alcances nefastos del llamado Castro-chavismo, y de la llamada “troika del mal”.

Y ella no sólo ha adoptado esa visión, sino que también se ha convertido en una promotora enérgica de la misma. Ella intenta lograr que ese enfoque teórico sirva de base a nuestra estrategia, actuando los opositores a las diversas dictaduras de manera mancomunada y al unísono.

Los esfuerzos de Irlanda, sin duda alguna, son meritorios, pero hasta ahora no han recibido la aprobación ni el respaldo de la oposición local organizada. Es posible que exista cierto recelo o suspicacia ante las actividades que ella desarrolla.

Es posible que los líderes de la ACJD y de la UNAB no quieran otros líderes, que les hagan la competencia. Es posible que ellos no quieran oír propuestas divergentes, y aspiren a monopolizar la dirigencia del movimiento opositor.

 Hablar de estas cosas abiertamente no es fomentar el divisionismo, sino todo lo contrario. Es hacer una sana crítica constructiva. Las discrepancias al interior de la oposición deben ser discutidas y analizadas sin tapujos. El encubrimiento de los conflictos y diferencias mediante subterfugios, por el contrario, genera desconfianza entre la población opositora.

Ese encubrimiento se ha dado, como decíamos antes, en lo relativo a las discrepancias entre la burguesía y los demás sectores de la oposición colegiada.
A mi modo de ver, Irlanda encarna un potencial inmenso, que hasta ahora no ha sido comprendido, y por consiguiente, no ha sido valorado como se merece.

Este potencial consiste en desarrollar acciones que la oposición local organizada, por una u otra razón, no puede o no quiere realizar. Llenar un vacío, y complementar las omisiones de la oposición colegiada.

En muchos casos, observamos en la ACJD  y en la UNAB, cierto burocratismo y pasividad. Como ejemplo de esto, ofrecemos a continuación los siguientes ejemplos.
-Ellos no han  pedido que otro país preste su asiento a la oposición nicaragüense en la OEA o en la ONU, para denunciar a la dictadura.

 -No han pedido que otro país interceda para llevar al orteguismo ante la Corte Penal Internacional.

-No han procurado que se declare al dictador Ortega perpetrador de un “golpe de Estado técnico”, al haberse robado las elecciones bloqueando a su único posible rival, y convirtiéndose en un “usurpador”, ni más ni menos como Maduro.

-No han pedido que los Estados Unidos confisquen o intervengan los bienes del Ejército de Nicaragua, que es también culpable de la represión.

- No han pedido que la Ley Magnitsky sea aplicada a todos los miembros del Estado Mayor del ejército, a todos los diputados orteguistas, a todos los miembros del Consejo Supremo Electoral, y a todos los altos comisionados de la policía.

-No han propuesto una alianza con la Fundación Oscar Arias, para buscar una manera de obtener más apoyo del gobierno de Costa Rica contra la dictadura.
-No han pedido a ACNUR que intervenga para ayudar a la diáspora de refugiados nicas en Costa Rica.

-No han realizado acciones drásticas para bloquear los préstamos otorgados por el BCIE a la dictadura para financiar la represión.

-No han intentado bloquear los desembolsos de préstamos que ya han sido concedidos, por la comunidad internacional, a la dictadura.

-No han hecho un llamado, con carácter de urgencia, a todos los hackers y crackers del mundo, para que bloqueen y destruyan todos los sistemas cibernéticos del ejército y la policía, que permiten reprimir a los auto-convocados y a los ex-encarcelados.

Sobre ese particular, existe ya un antecedente exitoso, protagonizado por el grupo de hackers llamado “Anonymous”, el cual debe ser retomado y re-editado.

Pienso que Irlanda podría jugar, si se le brindara el apoyo necesario (ella puede contar desde ya con mi respaldo incondicional), un papel mucho más proactivo, en la ejecución de esas impostergables tareas, y de otras parecidas.

Pero el rol principal que puede jugar la brillante lideresa y aguerrida activista opositora Irlanda Jerez es encabezar la Junta de Gobierno Provisional, que actualmente se está necesitando de manera urgente.

Es obvio que la iniciativa de crear una Junta de Gobierno de Transición nunca será bien vista por la ACJD-UNAB.

En los editoriales que publica en La Prensa Luis Sánchez Sancho, vocero de la burguesía, se insiste siempre en señalar que la única salida a la crisis de Nicaragua es a través de elecciones. Ese despistado “idéologo” ha llegado a afirmar, disparatadamente, que el dictador tiene derecho a correr en unas nuevas elecciones, que eventualmente puedan darse.

Se nos quiere vender la idea de que la única salida democrática es la salida electoralista. Que si una salida no es electorera, es antidemocrática.
Pero es evidente que no pueden darse elecciones libres mientras la dictadura esté en el poder. Pedir lo imposible es una forma de bloquear el cambio, y de mantener el statu quo. Esa cerrazón mental le conviene al dictador.

Por otra parte, en toda estrategia inteligente, debe contemplarse no sólo un “Plan A”, sino también un “Plan B”, e incluso un “Plan C”.

Nadie puede predecir el futuro. Nadie puede conocer la forma en la cual habrá de salir el dictador. Existen muchas variantes que podrían darse, y que no tenemos forma de anticipar.

Por lo tanto, es no sólo razonable, sino también indispensable, contemplar diversos escenarios.

La sabiduría popular nos dice que no conviene “poner todos los huevos en una sola canasta”.

Es el pueblo, y no los empresarios ni los politicastros, quien debe decidir cómo quiere ser representado, y a quien le brindará su respaldo. Es el pueblo quien decide el quién, cómo, cuándo y dónde.

El reciente convivio en la embajada alemana, entre nuestros dirigentes y nuestros verdugos, ha causado mucho descontento, pero también mucha confusión. Muchas personas ven en eso un alarmante indicio. Pareciera que el espectro del pactismo empieza a resurgir, por enésima vez, y a planear sobre nuestras cabezas.

Al interior de la oposición colegiada hay un conflicto interno que es una “bomba de tiempo”, que puede estallar en cualquier momento. Evidentemente, eso no inspira confianza. En mi caso particular, esa es una fuente de mucha preocupación. 

Empecé a proponer la formación de una Junta de Gobierno Provisional, y de un gobierno paralelo, en junio del año 2018, pero hasta ahora mis palabras han caído en oídos sordos.

La Junta de Gobierno de Transición debe crearse desde ahora, para cubrir la posible eventualidad de que se produzca lo que se conoce como “un vacío de poder”.
Si, por cualquier razón, ese vacío de poder se produce, el temor a que se genere la anarquía hará que la comunidad internacional opte por apoyar a la dictadura, como “un mal menor”, mientras se encuentra una “solución mejor”.

En esas circunstancias, la intervención oportuna de esa Junta de Gobierno Provisional pre-constituida podría ser providencial, y permitiría salvar la situación.
La insistencia de la ACJD-UNAB en la salida electorera obedece a la influencia de los dos sectores más influyentes que la integran: los empresarios, y los politicastros de viejo cuño.

 Ambos esperan beneficiarse de una salida “legalista” o negociada, y niegan la posibilidad de una salida “rupturista”. Ellos se aferran, irracionalmente, a una utopía. 

Pero le mienten al pueblo, ya que una salida rupturista a la crisis, mediante una Junta de Gobierno Provisional, no sólo es posible, sino que ya se dio en el pasado.

En el año 1979, tras la caída del dictador Anastasio Somoza Debayle, se instauró en Nicaragua una Junta de Gobierno que no fue electa popularmente, sino que fue impuesta por los comandantes sandinistas, que habían acaparado el poder.
La prioridad del exilio.

En la situación que vive actualmente Nicaragua, el exilio se convierte en un espacio privilegiado para desarrollar las tareas de la oposición.

Esto no es nada nuevo, ya que, a lo largo de nuestra historia cíclica, de caudillismos nefastos y recurrentes, la oposición ha recurrido siempre al exilio, como un arma de combate.

La enorme ventaja del exilio es imposible de exagerar, y consiste, obviamente, en que brinda un ámbito seguro, en el cual se puede actuar a salvo de la represión gubernamental.

El exilio, por otra parte, es el lugar donde se encuentra ubicada la diáspora, que puede ser un elemento coadyuvante, o incluso protagónico, de gran relevancia para la lucha.

En las actuales circunstancias, la comunidad nicaragüense en el exilio, o sea la diáspora, se ha convertido en la única instancia que puede ofrecer una alternativa real a la estrategia de la ACJD-UNAB, controladas, lamentablemente, por la burguesía archi-corrupta y anti-patriótica.

Todos los nicaragüenses honestos y democráticos deberíamos secundar esa iniciativa, siguiendo un modelo parecido al que surgió en Venezuela, bajo la égida de Juan Guaidó, como presidente sustituto.

Es necesario, por consiguiente, proceder de inmediato, conformando la propuesta Junta de Gobierno Provisional con elementos calificados e idóneos, encabezados por Irlanda.

 Esa Junta debe luchar por auto-empoderarse, y auto-legitimarse, a través de una ingente campaña de propaganda y de proselitismo. Gradualmente, la opinión pública comprenderá que esa es la única estrategia viable, a medida que se desgasten y que fracasen todas las demás alternativas.

 Particularmente, ese desengaño se producirá conforme vaya quedando en evidencia que las propuestas de una salida pactada son cantos de sirena, con los cuales se nos ha mantenido engañados durante demasiado tiempo.

Cantos de sirena, como lo fueron todos los planteamientos que se hicieron a favor del imposible diálogo con la dictadura asesina.

En el peor de los casos, la Junta de Gobierno de Transición, aunque no logre adueñarse del poder, puede jugar, aún así, una función positiva y relevante.

En primer lugar, representaría una estrategia alternativa a la que proclaman los empresarios y sus acólitos, la cual no resulta viable. Eso permitiría a la opinión pública hacer una comparación entre ambas estrategias, y decidir cuál es la mejor.

En la actualidad, no existe ninguna alternativa a la que ofrece la oposición colegiada, y no existe “otro palo en qué ahorcarse”. La creación de la Junta abre el espectro y el abanico de posibilidades, para que el público tenga la oportunidad de escoger entre dos opciones divergentes.

Esto resulta ser, por lo tanto, un expediente de carácter eminentemente democrático.
 Por otra parte, el surgimiento de esta entidad presionaría a los otros sectores de la oposición colegiada para posicionarse frente a ella, obligándolos a definirse, y a  adoptar una actitud más beligerante en la lucha contra la tiranía.

Ellos se verían obligados a reaccionar de alguna manera, pues, de no hacerlo, se verían condenados a la irrelevancia y al eclipsamiento. La competencia, como todos sabemos, es muy saludable.

Procedamos, pues, hermanos nicaragüenses, a respaldar este proyecto, y a convencer a Irlanda de que ella es la persona indicada para ponerse al frente del mismo. 

Para lograrlo, ella debe formar un equipo, con personas escogidas por ella misma, pertenecientes a su entorno, dotadas de suficiente capacidad y de una lealtad a toda prueba.

Le propongo humildemente, a nuestra connotada lideresa Irlanda Jerez, consultar mi propuesta con sus consejeros y con su almohada, y decidirse a dar ese paso, trascendental y patriótico.

Animo, pues, Irlanda, hermana y amiga. Sigue adelante, con la certeza de que vas avanzando por el camino correcto.
 Con optimismo, beligerancia y perseverancia, es factible alcanzar el triunfo.

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